Felina 4

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-Oh, Rao

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-Oh, Rao... -murmuró Poché todavía sin poder darse la vuelta.

La castaña se estaba poniendo los pantalones y una camiseta cualquiera que Poché ofreció coger como si estuviera en su habitación. Se vistió rápidamente sin dejar de mirar la espalda de la peliazul que seguramente estaba avergonzada. Ella también lo estaba. Antes era una gata y ahora... Su cerebro todavía no funcionaba, estaba en estado de shock sin saber muy bien que había pasado. Más bien como Poché le había visto. ¿De verdad que no era un sueño?

-Ya estoy...-habló Calle para que Poché se diese la vuelta, pero siguió en la misma posición. ¿Poché?

-¿P-por qué...? ¿C-cómo...? Es que... i-intento... comprender, p-pero.... esta vez se dio la vuelta para mirar a Calle. No paraba de balbucear como una niña pequeña.

Tenía los ojos de cachorros, unos ojos que Calle sabía como se describía a la perfección. Confusión más que culpabilidad. El cerebro de Calle se agitó de inmediato, dejando atrás el pequeño incidente y comprender que es lo que realmente había pasado.

Hace unas horas atrás Calle se había transformado en una gata y ahora había vuelto a su forma humana. Entonces recapituló todo desde principio a fin. No sintió ningún cambio hasta que se acostó, ni si quiera se dio cuenta de que había vuelto todo a la normalidad. Llegó a casa de Poché. Intentó, en vano, hacer que entendiera que ella era Calle. Poché se marchó y regresó hablando con Vale y...

-Vale...

-¿Vale?-preguntó Poché con un rostro de confusión.

-Hablaste con tu hermana. Dijiste un... ¿bicho?

-¿Cómo sabes...?

-¿Era un ratón?

-Sí, pero cómo...

-Entonces he vuelto a ser yo con el tiempo...-interrumpió Calle entre murmullos mirando su regazo, comprendiéndolo todo.

Su investigación había sido un éxito, pero no tuvo en cuenta que prolongación tendría el efecto. Supo entonces que cuando pasó unas cuantas horas, el cuerpo volvería a la normalidad. No hubo un mono, si no un ratón; seguro que el mismo conejillo de indias que usó para sus experimentos. Eso tenía sentido para Calle al volver a ser ella misma. Miró a la peliazul con un rostro inefable. Era la hora de explicar todo lo que había sucedido.

Cuanto más contaba más confusa se sentía la peliazul preguntándose con qué finalidad quería llevar a cabo su investigación. Calle fue sincera: simplemente por diversión y entretenimiento, sin ánimo de lucro y ni si quiera sin llegar hacer daño a nadie.

Llegó la hora de explicar su estupidez y error haciendo que Poché soltara una leve risa. Se burló durante un rato de que un mono había sido capaz de convertir a Calle en una gata. Sin embargo, su rostro cambió inmediatamente con forme Calle seguía hablando, llegando al final.

One shots Caché 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora