Besos compartidos

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Calle y Poché estaban en su acogedor apartamento, preparándose para grabar un video que prometía ser no solo divertido, sino también un poco travieso

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Calle y Poché estaban en su acogedor apartamento, preparándose para grabar un video que prometía ser no solo divertido, sino también un poco travieso. El concepto era sencillo: jugar al "¿Qué hay en mis labios?" mientras se pasaban diferentes ingredientes con los ojos vendados. Cada vez que probaban algo, tendrían que adivinar qué era, y el que adivinara primero ganaría.

"Esto va a ser épico," dijo Calle, mientras se vendaba los ojos con un pañuelo de colores pastel. La emoción llenaba el aire, y no podía evitar sentir una pequeña chispa de nervios. "Espero que estés lista para perder."

Poché, con una sonrisa traviesa y coqueta, se acercó. "¿Perder? No lo creo. ¡Vamos a hacer esto interesante!" Preparó la mesa con una variedad de ingredientes, desde frutas jugosas hasta sabores más atrevidos como salsa picante y chocolate derretido.

Su amigo, que se había ofrecido como productor del video, colocó la cámara en un trípode y les dio algunas instrucciones antes de irse. "Recuerden, el primero que adivine tres ingredientes gana. ¿Listas?"

Con un ligero guiño, Calle se acomodó en el sofá, sintiéndose un poco nerviosa pero también emocionada. Poché tomó un trozo de fresa y, con una mirada cómplice hacia Calle, lo presionó suavemente contra sus labios. Calle sintió el dulzor y sonrió.

"Hmm, esto es fácil. ¡Es fresa!" exclamó Poché, riendo. Calle se rió también, disfrutando de la conexión que se sentía en el aire. Pero cuando sus miradas se cruzaron, un cosquilleo recorrió la columna de Calle.

"¡Un punto para Poché!" dijo su amigo, mientras cambiaba el ingrediente para el turno de Calle. Poché se acomodó junto a ella, su cercanía intensificando la tensión en el ambiente.

"Tu turno, Calle. Prepárate," dijo su amigo, pasándole un trozo de kiwi. Calle sintió la textura suave en sus labios y, tras un beso en el aire, pronunció con confianza: "¡Es kiwi!"

"¡Correcto! ¡Vas ganando!" exclamó Poché, sonriendo con complicidad mientras su mirada se mantenía fija en Calle. Esta última se sintió acalorada y se sonrojó, sintiendo que el calor se acumulaba en sus mejillas.

A medida que el juego avanzaba, Calle comenzó a soltarse un poco más, mientras Poché disfrutaba jugando con el coqueteo. Cuando llegó su turno y le pasaron un poco de chocolate derretido, se inclinó hacia Calle, sonriendo de manera pícara. "¿Sabías que el chocolate es el afrodisíaco más famoso?" preguntó, dejando que sus labios rozen los de Calle por un instante.

Calle se sintió completamente acalorada. "E-eso dicen..." tartamudeó, sintiendo que su timidez aumentaba con cada roce.

La diversión continuó, y Poché tomó un poco de salsa picante. Su expresión se tornó dramática, haciendo que Calle no pudiera contener la risa. "¿Qué fue eso? ¡Es horrible!" dijo Poché entre risas. Calle, entre las risas, comentó: "¡Eso no cuenta! ¡No puedes hacerme probar eso!"

La dinámica del juego se volvió más juguetona, y la risa se convirtió en un suave coqueteo. Poché le pasaba ingredientes a Calle, mientras esta última se reía y se sonrojaba por cada beso accidental.

Cuando llegó el momento de probar el jarabe de arce, ambas sintieron cómo sus corazones latían más rápido. Calle se inclinó un poco más hacia adelante y, en un momento de locura, sus labios se encontraron. Fue un beso dulce y divertido, lleno de risas, pero también de una intensa conexión que las sorprendió a ambas.

"Esto es más divertido de lo que pensé," musitó Poché, rompiendo el silencio. "Quizás deberíamos jugar más a menudo."

Calle, aún un poco aturdida, sonrió. "¿Por qué no? Solo si prometes no ponerme ingredientes extraños otra vez."

"Trato hecho," bromeó Poché, acercándose un poco más. "Además, me gusta ver tu reacción."

Mientras continuaban jugando, las risas y los besos se volvían más frecuentes, y Calle comenzó a sentirse más cómoda. En un momento, cuando Poché le pasó un poco de crema batida, la complicidad entre ellas se transformó en algo más. Calle no pudo evitar dejar que sus labios se deslizaran un poco más cerca de los de Poché, capturando el dulce sabor.

Con cada beso y cada ingrediente, las miradas se volvieron más intensas. Poché, disfrutando de cada momento, decidió llevarlo al siguiente nivel. "¿Te gustaría hacer esto más interesante? ¿Qué tal si, cada vez que alguien adivine un ingrediente, tiene que hacer un baile?" sugirió, con una chispa traviesa en sus ojos.

"¿Un baile? Eso suena peligroso," respondió Calle, aunque su sonrisa revelaba que estaba completamente dispuesta.

Y así, el juego tomó un nuevo giro. Cada vez que alguien adivinaba correctamente, se levantaban y hacían un pequeño baile, riendo y disfrutando del momento. Calle no podía evitar perderse en la forma en que Poché se movía, sus movimientos eran fluidos y llenos de energía. Era un espectáculo que la dejaba sin aliento.

El último ingrediente que probaron fue un poco de vino. Cuando ambos se inclinaron hacia adelante, Poché sonrió y, en un acto impulsivo, sus labios se encontraron de nuevo, esta vez con más intensidad.

El beso fue profundo, y cuando finalmente se separaron, ambas se miraron a los ojos, sabiendo que había algo más que solo un juego entre ellas. Calle sonrió, su timidez ahora desaparecida. "¿Así que esto se ha convertido en una noche de besos y risas?"

Poché, sintiendo una conexión aún más fuerte, respondió: "Siempre es una buena noche para reír y disfrutar juntas. Y quizás, deberíamos explorar esto un poco más allá del juego."

Calle asintió, sintiendo que la noche había sido un verdadero punto de inflexión. "Me encantaría. Creo que hay muchas más cosas que podemos descubrir juntas."

La cámara seguía grabando, capturando no solo la diversión del juego, sino también el inicio de una hermosa historia de amor.

One shots Caché 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora