Poción de amor nro 9

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Calle y Poché se encontraban trabajando en el laboratorio como ocurría diariamente desde hace dos años que habían logrado obtener ese puesto

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Calle y Poché se encontraban trabajando en el laboratorio como ocurría diariamente desde hace dos años que habían logrado obtener ese puesto. Gracias a su estudio en la facultad donde se conocieron y empezaron una relación de amistad, ambas ahora contaban con un empleo que muchos desearían, al ser sobresalientes en sus proyectos.

Ellas fueron contratadas para realizar diversos estudios, pero la mayoría del tiempo les daba completa libertad para que su creatividad se pusiera en marcha y crearan cosas nuevas. Tenían un gran laboratorio para ello y estaban bien financiadas. Era el sueño de cualquier científico, poder dar rienda suelta con sus creaciones.

Un día en el laboratorio:

-Buenos días Dani.
- Hola Pouch.
- Que vas a hacer hoy?
- Aún no se, ya termine con el aeropatín que me pidieron.
- Genial, yo termine con el campo de fuerza, tengo que empezar a trabajar hoy con el casco de los pensamientos. Primero tengo que encontrarle un mejor nombre.
- Suena interesante, avísame si necesitas algo. Creo que voy a ir por un café para pensar. ¿Quieres lo de siempre?
-Me encantaría- respondió Poché para acercarse y darle un beso en la mejilla.

Calle sonrosada salió para ir por sus cafés. Estaba rendida a los pies de Poché. Se habían conocido en la facultad, y desde ese momento Calle había sentido atracción, Poche era todo y mucho más. Se entendían a la perfección, sus mentes trabajaban en conjunto. Además de su ingenio, Poché poseía una personalidad encantadora, que relajaba el ser de Calle. A los ojos de esta Poché era magnífica, hermosa. Pero por miedo a perder su amistad no tomaba cartas en el asunto sobre el amor que sentía hacia su compañera de laboratorio.

Calle entre la nebulosa de sus pensamientos sobre cierta ojiverde fue por los cafés y volvió al laboratorio. Ellas tenían casi un piso entero a su disposición y siempre trabajaban una cerca de la otra. El laboratorio tenía diferentes secciones, todas separadas por puertas de cristal, por lo tanto se podía ver a cualquiera que estuviera en la planta. Había una sección con herramientas de mecánica, para fundir, una parte con mesada y estantes llenos de elementos químicos, una parte robótica, una de programación, poseía también un lugar más alejado que sí contenía paredes resistentes para hacer pruebas, entre tantas otras secciones. Iban rondando entre todas ellas dependiendo del trabajo que tenían que realizar.

Al llegar se encontró a Poché en el área de programación y le acercó su café.

- Gracias- respondió Poché al recibir su dosis diaria y querida de café.
Tomó un sorbo para preguntar:
- ¿Ya se te ocurrió algo?- Pregunto curiosa, siempre le gustaba escuchar a la castaña hablar, además de que sus ideas eran geniales.
- No estoy segura aún, pero se está formando una idea en mi mente.- Dijo sin mencionar su idea.
- ¿Se puede saber sobre qué?
-No, top secret.
Poché en respuesta hizo un puchero. Que Calle se muere por besar, pero nunca tendría la suficiente valentía, entonces en su mente terminó de formarse su próximo proyecto.

Una poción de amor.

Feliz por su idea y motivada "obviamente" por motivos completamente científicos, dando todo por la investigación y el desarrollo, se despidió para ir a la parte del laboratorio destinada a la química. Tenía una gran investigación por delante, pero no pensaba rendirse, al pasar la meta había un gran premio esperándola.

Los días iban pasando y había progreso en ambos proyectos, tanto en el de Poché como en el de Calle. Trabajaban muy bien en compañía de la otra. Se tomaban sus descansos juntas para almorzar y conversar sobre nuevas teorías y también de su vida cotidiana.

Poché había estado muy enfocada en su trabajo y que mejor persona para ayudarla que Calle. Muchas veces se habían ayudado mutuamente. Por lo que Poché pensó que Calle no se molestaría si le ponía un dispositivo para ayudar en su proyecto. Pero tampoco quería decirle nada, quería saber que pensaba Calle sin que se diera cuenta, quería descubrir cuál era el proyecto en el que tan secretamente había estado trabajando. Por lo que después de haber estado dos semanas trabajando en su proyecto era hora de probarlo.
Para leer la mente de la persona, esta tenía que tener sobre si un dispositivo, casi minúsculo. Poché aprovechó cuando se saludaron con su abrazo habitual para pegárselo a la ropa.
Calle ni lo noto, embelesada como siempre por el cuerpo y el perfume de Poché.
- ¿Cómo vas con tu proyecto?
- Ya está, solo unos últimos ajustes. Después te voy a pedir tu ayuda para testearlo. Y el tuyo?
- Estoy en eso.
Se separaron para ir con sus respectivas mesas de trabajo. Poche se conectó al aparato que inventó y se conectó a los auriculares para ver si funcionaba.

Podía ver a Calle a través de los vidrios. La veía ir y venir de aquí para allá, con movimientos sutiles, como los de una gacela. Poché se perdió un tiempo en sus pensamientos admirando a su compañera.
Un pitido la descoloco, miró su máquina en busca del origen del pitido, reconecto algunos cables que estaban sueltos y se quedó en silencio escuchando.

No escucho nada hasta que oyó la voz de Calle, ella estaba cantando. Poché logró reconocer una canción de Morat, titulada Aprender a quererte.
Ella disfrutó de la melodía hasta que esta freno. Y en ese momento se empezó a escuchar la voz de Calle, sus pensamientos.

- Ya está lista- Poché observó como Calle sostenía un rociador, que contenía algún tipo de sustancia turquesa.

-Como la voy a llamar?- escuchó a través de los auriculares como Calle se cuestionaba.

-Amortentia, no eso no, oxitocina tampoco me gusta- Poché trataba de descifrar de que era la poción pero lo descubrió a los dos segundos cuando Calle reveló al fin que era en lo que había estado trabajando.

- Poción de amor número nueve, si ese me gusta más. Ya está ahora hay que probarla. Espero que Poché no se enoje. Tal vez debería decirle que simplemente me gusta en vez de hacer todo esto. Pero no sé qué pasaría, no quiero que se aleje de mí. Dios mío, me está mirando. Es tan guapa y tan inteligente. Ánimo Calle, tú puedes.

Poché decidió sacarse los auriculares al ver que Calle se acercaba a ella. Venía a paso lento, se veía cierto temor en las acciones que realizaba.
Poché esperó paciente a que ella se acercara.

-Hola- dijo Calle tímidamente.
-Hola tú- respondió a cambio.
- Ya termine, quería saber si podías ayudarme a testearlo.- dijo para después morderse el labio.
Atrayendo a ese lugar la mirada de Poche pero no dándose cuenta por estar muy nerviosa.

- No me vas a decir primero que es- jugo Poché.
- No, ya lo vas a saber una vez que lo pruebes.
-Está bien.
Calle procedió a tirar el spray en la cara de Poche, esta cerró los ojos pero respiro profundo. Era una linda fragancia, le hizo recordar al perfume que tanto le gustaba de Calle.
Pero no sintió nada diferente, al abrir los ojos miró a Calle esperando a ver que pasaba. Al cabo de un minuto decidió que tenía que tomar cartas en el asunto y revelar al fin su enamoramiento por Calle que ahora gracias a su experimento, sabía que era recíproco. Ya nada les impedía estar justas.
Poché se acercó lentamente a Calle, le pasó una mano por la mejilla en una leve caricia hasta llegar a la parte trasera de su cabeza para enrollar sus dedos entre el sedoso pelo de Calle.
Se acercó tanto que sintió sus respiraciones erráticas, se sintió atraída hacia la boca de Calle y como dos imanes opuestos se atrajeron la una a la otra. Sus labios colisionaron en una danza hermosa, al principio con tranquilidad y después con más ímpetu. Al separarse se miraron directamente a los ojos.

- Funcionó- escapó de los labios de Calle.
- No, no lo hizo.- dijo dejando atónita a Calle.
- Entonces como...? ¿Por qué me besaste?
- Ya estoy enamorada de ti, esa poción no funciona sobre mi.- le respondió mientras seguía delineando la mandíbula de Calle para llegar a su labio inferior y liberarle de la presión que exigían los dientes de Calle sobre él.
Calle la miraba aun atónita. Poché decidió que ya había pasado mucho tiempo y que necesitaba volver a sentir los labios de Calle sobre los suyos.






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