Cap. 14: Kaelis, Kaiden, el puente de Londres y un noviazgo.

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Respiré profundo y me sumergí, nadando hasta llegar al borde de la piscina de cristal con impresionantes vistas a la ciudad. Sin duda, Inglaterra se estaba convirtiendo en uno de mis lugares preferidos.

— ¿Te quedarás aquí?

Me giré hacia Maia, gritándole un enorme "Si". Prefería pasar la tarde descubriendo cada rincón del hotel. Mientras que Maia y Alaia darían un tour por la ciudad buscando decoraciones para el tan esperado cumpleaños de Maia. Después de todo, Maia cumplía la mayoría de edad.

Cerré los ojos nadando hacia atrás sin temor de chocar contra alguien. Era una piscina privada que gracias a mis padres podíamos darnos el
lujo de disfrutar de ella.

— Hola.

Levanté la vista.

Un semidesnudo Aaiden me sonrió desde el otro extremo de la piscina. Con mucha fuerza de voluntad lo miré a los ojos en vez de mirarle el abdomen. ¿Inglaterra era tan caliente?

— ¿Por qué siento que me estás evitando?

Abrí los ojos. Mucho.

— No es así — constesté, siendo muy consciente de su cercanía. Aaiden se adentró en la piscina, nadando sigilosa pero peligrosamente hacia mi.

Y no se detuvo hasta que sus brazos me acorralaron al final de la piscina, donde el cristal llegaba a su fin.

— ¿Ah, no?

— No — murmuré yo.

Tragué grueso colocando mis manos en sus hombros, con el fin de obtener un poco más de distancia. Tantos días lejos de sus labios comenzaban a pasarme factura y sus manos recorriendo mi cintura no ayudaban en nada.

— Perfecto. Entonces, ¿no te molesta acompañarme a visitar a mis hermanos?

Mi corazón se aceleró.

— No — sonrió. Sonreí —. Para nada.

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Saqué por enésima vez la cabeza del auto clásico de Aaiden. Señalando con efusión una gran torre con un reloj en el medio. Era sumamente impresionante.

— Ese es El reloj de las Casas del Parlamento, conocido como Big Ben, una de las imágenes más famosas de Londres y uno de los principales símbolos de la ciudad.

Regresé mi cabeza al auto cuando me lo pidió.

— Es impresionante. ¿Vives cerca?

Asintió.

Yo seguí señalando infinidad de lugares a los que el no le molestó explicarme su procedencia y su función.

— ¿Cómo es que sabes tanto de arquitectura, geografía e historia? — pregunté.

— Supongo que haber tenido la oportunidad de una educación sumamente privilegiada ayudó.

— Pero también he de recalcar tu gran esfuerzo — solté.

No pude controlar el impulso que realizó mi mano: acaricié su mejilla con afecto robándole una sonrisa que me paralizó el corazón.

Pocos minutos después nos encontramos pasando el portal de una lujosa casa de dos pisos color marfil. Era una casa de ensueño con un gran jardín e incluso, columpios y casas del árbol.

Me emocioné cuando una niña pequeña con un vestido que ya no era blanco se lanzó a los brazos de Aaiden llorando y gritando el nombre de su hermano.

Un niño con un feroz parecido a Aaiden salió de la casa con rapidez. Aunque se cayó un par de veces, logró lanzarse a Aaiden, derribándolo.

Los tres hermanos compartían tal parecido que me anonó. Kaelis y Kaiden compartían el mismo cabello rubio que su guapo hermano mayor. La diferencia estaba en que Kaelis poseía unos ojos celestes, Kaiden unos ojos celestes con un toque verdoso y Aaiden se hacía notar por unos orbes azul intenso.

Mi cliché de verano.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora