Hola, hola hermosos lectores, aquí les traigo la tercera parte, estoy pensando subir cada sábado, sin embargo si tengo un chance y un poquito de inspiración, puede que suba más temprano, pero no prometo nadita, jijijiiji, en fin, espero les esté gustando, no olviden dejar sus comentarios y votos si les gustó la historia, y si no... ¡pues también! jajajaja no se crean, pero bueno, menos blah blah y más historia
XOXO
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Un nuevo olor a antisépticos y locura me invaden las fosas nasales al despertar, supongo es aquí, por fin estoy aquí. Mi nuevo "hogar", un reclusorio más bien, todo es blanco y duro, la suavidad y calidez de mi antigua cama ha sido sustituida por una nueva, nada blanda y fría.
Mis hombros y espalda duelen, no sé qué hora es y no encuentro mi celular por ningún lugar.
—Si buscas algo preciado, olvídalo, este lugar te quita todo—dice alguien tras de mí, me sobresalto y caigo de espaldas por el borde de mi cama tratando de mirar sobre mi hombro, sin duda es más pequeña que la mía, más pequeña e incomoda, me quejo del dolor en voz baja, casi como el murmullo de un gatito.
—¿Estás bien? —susurra la voz más cerca, es grave pero de chica, pronto una sombra se para frente mío y me mira, sus ojos oscuros me miran directamente a los míos, su cabello es una pelusilla sobre su cabeza y tiene miles de pulseras de esas que dan en los hospitales para identificar al paciente en ambos brazos.
No digo palabra alguna, aparto la mirada de sus brazos y me levanto del suelo, el golpe ha sido duro, mi cadera me molesta un poco pero no hago muecas de dolor, sufro internamente como últimamente.
—¿No hablas mucho? —pregunta sentándose a un lado de mi, jugueteando con sus pulseras invadiendo mi espacio. Me aparto de su lado y miro al suelo, intento procesar todo lo que ha pasado. Debieron sedarme, pues no recuerdo siquiera haber viajado, quiero preguntar dónde estoy pero no necesito saberlo, sé que es el psiquiátrico no hay nada más para saber.
De repente, sin aviso previo la chica toma mi mano y lee mi pulsera, ¿Hace cuando esta allí?
—¿Dana eh? cuatro letras, sencillo, espero no olvidarlo. Diana, mi nombre es Diana. —Se presenta señalando su pecho, y pronunciando palabra por palabra con tal lentitud como si yo no comprendiera.
Quito mi mano de la suya, esta sudada y la limpio en mi ropa, y es cuando me doy cuenta, mis jeans oscuros han desaparecidos y han sido sustituidos por unos blancos igual que mi demás ropa, ella tenía razón, todo ha desaparecido.
—¿Qué te ha traído aquí? —Pregunta mirándome sin dejar de jugar con sus pulseras. Su manía me distrae, me es molesta, la miro fijamente parpadeando cada vez que mis ojos lo requieren, y ella sigue allí esperando respuesta, sin embargo después de un rato, comprende no contestaré y se pone de pie. —Tengo traumas—susurra como si fuese un gran secreto, como si yo le hubiese preguntado, es obvio que si estás aquí es porque algo no va bien contigo, todos terminamos aquí por la misma razón: traumas.
sin embargo, no se lo digo, solo sigo mirándola de la misma manera, la pongo nerviosa sus ojos se cristalizan como si fuera a llorar, pero no lo hace, solo comienza a aumenta el jugueteo de sus pulseras, es más frenético y entonces puedo ver carne irritada bajo el mar de pulseras, la palabra traumas hace eco la en mi cabeza y me hace querer preguntarle qué clase de traumas, pero después de un segundo algo me lo impide, y me dejo llevar por ello.
Así que me paro y salgo de la habitación por la única puerta que hay, no necesito esto, no necesito mirar a una loca, necesito salir, necesito ir fuera...
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Yyyyy el fin, siento que doy laaaargas, ¿ustedes que opinan?
¡Hasta el siguiente capítulo!
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My suicide.
Fiksyen RemajaAlguna vez te has preguntado ¿Cómo sería si no existieras? Yo sí, me lo he preguntado a diario, todos los días de mi vida, desde que tenía doce, todo comenzó cuando a los nueve años intenté suicidarme. Sí, nueve años de edad y ya había atentado cont...
