If just...

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Durante toda mi estancia en el hospital, desde el primer momento en el que yo había cruzado la puerta y los enfermos balanceandose en sus asientos fue todo lo que vi, supe que odiaria ese lugar, yo no estaba loca, no como ellos, me había jurado internamente que yo no sería como ellos, que yo solo tenia que portarme bien, que tenia que aceptar los medicamentos que me daban sin decir cosa alguna, aún cuando probablemente estuviera drogandome porque yo no los necesitaba (al menos en mi cabeza eso sonaba como algo que pudiera pasar) Me habia hecho la idea de que portarme bien en el hospital y no ocasionar problemas, me beneficiaria con algún tipo de créditos que me ayudaran a estar un paso más cerca de la salida de ese maldito lugar, incluso acepté el hecho de que hablar con enfermeras y uno que otro doctor que no fuera Manuel me ayudaría un tanto más para demostrar que de alguna manera, gracias a sus medicamentos, citas y rutinas estaba mejorando, mejorando de verdad... que equivocada estaba.

¿Y es que como iba yo a saber lo que era en realidad este lugar? ¿Cómo iba yo a saber que era yo? ¿De qué manera podía yo si quiera saber que desde el momento en que la puerta se hubo cerrado detrás de mí, ya no habría nada que la abriera de nuevo dejándome salir?

Yo solo era una niña con mente suicida desde tiempos tempranos, que había descubierto la realidad a la edad de nueve años y que a diferencia de otros niños de no haber entendido y que si nadie hubiera dicho nada yo podría haber sido un poco más normal, porque tal vez las cosas que yo vi y escuché pudieron hacerse claras para mi a una edad más prematura y no tan temprana, tal vez si todo eso hubiera pasado... nada de esto estaría pasando... tal vez yo habría sido una porrista, una chica popular, inteligente y talentosa, tal vez ahorita estaría en una universidad prestigiada y cara con una beca completa y no siendo sometida a tandas de choques eléctricos y voces extrañas, tal vez si hubiera hablado de lo que había visto con mis padres ahora estaría no del todo bien pero mejor, feliz quizá, tal vez mi familia y yo saliéramos al cine los fines de. semana, comeríamos helado y palomitas acarameladas, toda una dosis de azúcar y no una de morfina para ayudarme con el dolor y mantenerme consciente, tal vez... si yo hubiera podido saber que estaba mal, hubiera cambiado, tal vez si hubiera cerrado los ojos cuando era niña y hubiera retrocedido nada de esto hubiera pasado, porque todo se reducía a ese momento, si tan solo no hubiera entrado a aquella habitación...

Sin embargo, el hubiera no existe y esta es mi realidad.

-Doctor, creo es suficiente hemos sacado la información necesaria para determinar su estado.-Dijo la voz de la mujer por segunda vez. Había abandonado su lugar donde quiera que fuera eso y se había acercado hasta donde yo estaba, sus manos en mi brazo adolorido fueron como un vaso de agua fresca en un desierto, sus ojos avellana me miraron dulcemente, tan profundos y cálidos me hicieron sentir nuevamente mejor. Sin embargo Manuel seguía con su pesada mano en mi frente, su palma entre mis cejas.

-Debemos sacar hasta la última gota-susurró este con un brillo venenoso en sus ojos, el miedo comenzó a brotar en mi pero se apaciguo tan pronto se hizo presente, como apagar un fuego con una cubeta a penas este inicia.

-Es suficiente-dijo esta, tomando la muñeca del doctor y apartandola inmediatamente.

Desde mi lugar en la camilla pude mirar la tensión que se formaba entre la mujer y el doctor, hasta que finalmente el último salió molesto de la habitación, el tintineo con el que había llegado lo siguió.

Voltee a mirar a la mujer y agradecí en silencio, cerrando mis ojos y suspirando de alivio.

-Es un sádico- dijo en voz alta la mujer mientras desataba cada cinta de mi cuerpo, los músculos contraídos por las cintas se relajaron y mi cerebro finalmente pudo mover sin problemas los miembros acartonados y doloridos.

-Siento esto, pero... era necesario-dijo en voz baja desatando la cosa y no la cinta que mantenía mi cabeza quieta, la cinta como había pensado que era se había convertido en un casco metálico del que salían miles de cables de colores de un extremo y opuesto este del lado de la cuenca la cual sujetaba los cráneos había correas de metal y plástico.

-¿Cuál... cuál es tu nombre? -susurré aliviada de poder hacerlo con una voz ronca y áspera como si hubiera sido capaz de gritar todo el tiempo y hubiera jodido ya mis cuerdas vocales.

Sus ojos avellana me miraron con algo que no supe como descifrar, mi vista había comenzado a oscurecerse y emborronarse.

-Olivia-contestó y después todo se volvió negro.

******
-Entonces, Aydan, volveré a preguntar-dijo Manuel por última vez, su rostro desfigurado por el golpe en la nariz me miraba amenazador, de su mano salía una especie de hilo azul que se conectaba a mi cabeza, provocandome dolor, torturándome-¿Por qué me has golpeado, y por qué los has golpeado?

Levanté mi cabeza sintiéndola completamente de plomo, el maldito había estado hurgando en mi mente como jamás lo había hecho, y gracias al inhibidor era incapaz de atacarlo o poder defenderme ¡Bastardo!

Sus ojos frustrados y furiosos me miraron en advertencia, me había oído después de todo podía oírnos siempre.

-¡Ya te lo dije maldita sea!-exclamé entre palabras ahogadas por la sangre que manaba de mi boca, un recuerdo constante de la paliza que las sombras me habían dado.-Y no deberías estarme preguntando, tu lo sabes, ¿O no es así?

La mirada salvaje del bastardo frente a mi se detuvo en mi y un atisbo de ignorancia se paseó por sus ojos, él no sabía, sonreí y volvió a revolver en mi mente haciendo gritar y retorcerme en la silla.

-¡Esa no es la respuesta que quiero!-gritó entre salpicaduras de saliva. La rabia cada vez más lo descontrolaba.

-No-susurré entre risas secas y forzadas-Claro que no es, tu no quieres esa respuesta-dije levantando mi cabeza en su dirección y sonriendo adolorido-tu necesitas la respuesta.

-responde lo que te he preguntado-dijo en voz baja, las venas de su frente y cuello se habían hinchado tanto que parecía explotarían en cualquier momento.

-jamás en toda mi estancia necesitaste de mi-sonreí sabiendo que eso solo me provocaría un dolor tan intenso después, pero no me importó y seguí con mi altanería, en sus ojos había miedo, algo que jamás antes había visto, estaba perdiendo el control, estaba perdiendo poder. -Has sido malo-susurré entrecerrando los ojos de la misma manera en la que el me decía cuando llegué aquí y me castigaba diariamente.

Y entonces el dolor me recorrió no solo dentro de mi cabeza sino por toda mi espina dorsal. Apreté los dientes y está vez no grité sino sonreí y el dolor se hizo cada vez más y más insoportable hasta que no pude soportarlo más y la sonrisa cayó de mi rostro dejando solo punzadas de un dolot intenso.

-No te confíes-Dijo levantándose de su escritorio frente a mi y acercándose hasta quedar junto a mi oído-No he perdido nada, y hay más, mucho más de donde vino eso y te aseguro va a doler-susurró y pude notar diversión fría y cruel en su voz. Pero él no era lo que yo, podía engañarse a él mismo pero no a mí.
Antes de que saliera de la habitación dije en voz ronca y lo suficiente audible para que pudiera escucharme.

-No es así, de lo contrario no habrías traído a la chica-dije recordando a Dana y su ceño fruncido cada vez que me dirigía palabra.

-Tu no sabes nada-escupió desde la puerta.-No sabes nada-repitió mandando oleada de advertencia. Oleadas dolorosas.

-Claro que lo se, es por eso que soy tu más grande trofeo, ¿no es por eso que soy tu paciente estrella?-dije entre risas y acto seguido un golpe en mi nuca hizo que todo se desvaneciera.

Sin embargo estaba consciente de su furia por mi altanería, la impotencia de no poder contra mi y frustración de ser incapaz de matarme, y algo más un atisbo nuevo que no había sentido antes, miedo, y que bien se sentía, olvidé las emociones anteriores y me dedique a disfrutar el pequeño chapoteadero que podía crear con su miedo. Al fin comenzaba a comprender y me reí de eso dentro de mí.

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¡Hasta el siguiente capítulo!

My suicide.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora