Desconsuelo y culpa

375 56 13
                                        

Mi cuerpo se sentía pesado y quemaba mi interior, el olor del abrigo de Jaekyung me tranquilizaba un poco "coco y hojas de hibisco".

Jaekyung me cargo hasta su habitación, yo no estaba dormido, solo que no sabía como mostrar mi rostro o que decir, que tal si me odian por como soy, sucio, inmoral, sin ninguna cosa buena, usado como servilleta.

– Dan despierta un momento para que te bañes y te pongas algo decente – abrí los ojos y nuestras miradas se cruzaron, sentí como mis mejillas se calentaban.

– No se preocupe por mí, yo puedo ir a casa, solo présteme algo y luego se lo devuelvo – Jaekyung lo miro con confusión, de qué demonios hablaba.

– Creo que te estás equivocando Kim Dan, si yo te traje aquí es porque estás en peligro, ¿crees que te dejaré solo?

– No creo que deba involucrarse conmigo, yo no soy algo bueno, todo lo que paso es parte de mi privacidad, ¿cree que soy un inútil?, ¿cree que soy débil?

– No creo nada de eso, estás malinterpretando las cosas, solo quiero ayudarte y que estés bien.

– Jefe... digo Señor Jaekyung, no me haga las cosas más difíciles, por favor – las lágrimas comenzaron a inundar mi rostro y los pensamientos de que debía morir, de que debía dejar de existir, que todo era culpa mía.

– Te traeré agua, recuéstate por favor – él salió de la habitación, yo seguía con su abrigo, olía a sangre por más que el olor de Jaekyung estuviera en el abrigo, lo olí un poco y revise los bolsillos y había algo en el bolsillo derecho, lo saque y era una navaja con sus iniciales, los recuerdos del pasado volvieron a nublar mi mente la muerte de mi hermana, mis padres y Vlad Mikhaylova.

Si cortaba de forma vertical mi muñeca me desangraría, pero podría sobrevivir, pero si clavaba la navaja en mi cuello iba a ser más rápido.

No sé qué pensaba Dan acerca de mi trato, pero fui por el vaso con agua lo más rápido que pude, la cocina estaba un poco lejos de mi habitación, mi corazón latía ansiosamente, algo raro en mí, corrí prácticamente a la habitación y vi como un niño indefenso con poca cordura se pasó mi navaja por el cuello.

LIMIT LOVEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora