Epílogo

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Poché.

10 años después/ Casa Calle Garzón.

Revisaba unos planos en la oficina de mi hermosa casa que comparto con mi hermosa familia, casa que yo misma hice, cada línea de los planos hechos a la medida, con amor, emoción y un sueños al imaginarla con mi esposa.

Aún no puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde que Calle y yo nos casamos.

Tengo dos hermosos hijos que amo cómo a su madre, se llaman Salomón y Antonia Calle Garzón, son los amores de mi vida al igual que su otra madre, son unos adorables gemelos que roban cada suspiro de mi.

Antonia es una pequeña castaña cómo su madre, es un pequeño torbellino que no puede estar quieta en algún lugar y siempre tiene curiosidad de todo a su alrededor.

Salomón es todo lo opuesto a Antonia, él es un castaño con los ojos avellanados de su madre, Salo es más callado y reservado, suele hablar para callar a Antonia de no decir sus travesuras.

Ese par eran la mismísima complicidad juntos, pero se aman mucho.

Se puede decir que mi vida es una llega de alegría y amor. Lo que siempre busqué.

Tngo una familia maravillosa con amigos increíbles, y el trabajo que me gusta hacer. Hoy todos vendrían para celebrar el cumpleaños de mis pequeños, viene Alejo con su familia, mi suegra que había llegado días atrás, Paula con su pareja, Valeria con su familia, la mejor amiga de mi mujer y mi mejor amiga con su familia también vendrían.

La mayoría de nuestras amistades llegarían a la celebración del cumpleaños. Todo estaba listo para empezar, mi esposa se encargó de celebrar a lo grande, y cómo yo estoy para cumplir sus caprichos no puse pero alguno.

¿Cómo decir no cuando tú esposa se pone en ropa interior frente a ti mientras se toca y tú estás esposada a la cama?

No, sinceramente no puedo negarme a nada si ella me lo pide de esa forma, aunque tuve que comprar un respaldar de cama esa vez.

Terminé de ver los planos para salir de la oficina y buscar a mis personas favoritas. Recorrí los pasillos de la casa viéndo todas nuestras fotos colgadas en la pared, cada una me robaba una sonrisa.

Dirigí mis pasos a la recámara principal, Calle siempre vestía ahí a los niños, hoy cumplían 5 años, años que han sido maravillosos al lado de esos pequeños.

Llegué y escuche la vocecita de Antonia preguntándole algo a su madre, me quedé debajo del marco de la puerta escuchando.

— Mamá, ¿cómo supiste que amabas a mami?— preguntó Antonia.

— Solo lo sientes, cariño, tienes la necesidad de ver esa persona, de verla feliz, de llenarla de besos.

Sonreí al ver cómo Calle dejaba besos por la cara de Antonia, Salomón estaba leyendo un libro y no estaba prestando atención.

— Basta, mami, basta. — dijo Anto riendo.

— El amor es una cosa bonita que sientes en todo tu cuerpo, pero también tu corazón.

Mi esposa tomó  unos zapatos y se los mostraba a Anto para escoger, ella decidió unos converse rosados.

— ¿Y mami nos ama así? ¿Cómo tú dices?— indagó mi pequeña, Calle ataba los cordones.

— Tú mamá los ama así. — afirmó sonriente. — Se puso tan feliz cuándo supo que sería mamá que gritó y brincó de la felicidad.

Escuché las risitas de ambas amando el sonido.

Destino || TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora