Inauguración y escritorio

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Calle.

Me despierto con los lametazos de Ramón en mi cara, sonreí cuándo me ve con su carita chata y con ojitos de: tengo hambre.

Me estiró en la cama aún desnuda mientras veo cómo mi pitufo duerme plácidamente aún, me pongo la bata de Poché y voy al baño, tomé el cepillo de dientes que está al lado del de Poché y me dispongo a hacer mi rutina de aseo personal.

Al salir le doy un vistazo a Poché sigue y dormida.

Me dirigí a la cocina para hacer el desayuno y darle de comer a mi hijo hermoso. Siento cómo si corrí un maratón, no dormí muchas horas, ¿y quién lo haría con Poché? Esa mujer es insaciable.

Le doy su plato de comida a Ramón y me dispongo a hacer el desayuno.

Terminó de hacer un bowl de frutas y lo pongo en la charola con café para mi amor y para mí, voy con cuidado de que no se caiga una vez llegue lo coloque en la mesita de noche para despertar a Poché.

— Amor. — susurre en su oído.

Me senté en el espacio libre de la cama para quitar un mechón rebelde de su rostro.

— Buenos días, despierta, dormilona.

Riendo por lo bajo me senté a horcajadas dejando besos en su carita, la vi sonreír aún con los ojos cerrados.

Sin previo aviso me toma de los muslos haciéndome quedar debajo de ella, suelto una risa y ella me da un tierno beso en los labios.

— Buenos días, hermosa. — saludó con una sonrisa acariciando mi mejilla.

— Te hice el desayuno, espero te guste. — mencioné aún aprisionada por ella y su torso desnudo.

— Todo lo que haces me encanta. — comentó guiñandome un ojo, rodé los ojos divertida.

Se separó de mí dejando un último beso, se puso de pie totalmente desnuda haciéndome ver su trasero antes de perderse en el baño.

Al regresar con una camiseta ancha y bragas, se sentó en la cama para empezar a comer, el desayuno fue un recorrido de besos con sabor a café, regaños de mi parte al ver cómo mi novia le daba comida a nuestro hijo perruno y más besos.

Al finalizar recogí todo con ayuda de Poché para lavar los platos, ella se fue a bañar y yo me quedé en la cocina arreglando los platos.

De pronto escuche mi teléfono, dirigí mis pasos hacia mi bolso para buscar el aparato, contesté la llamada sin ver el remitente.

— Abogada Calle.

Fruncí el ceño al solo escuchar una respiración, veo la pantalla y es un número desconocido.

— Si es una broma no vuelva a llamar.

Rodé los ojos colgando la llamada.

Mi novia aparece en mi campo de visión, viene con el cabello mojado, un jean rasgado y una camiseta gris, agregando una chaqueta de cuero color negra.

«¿Tan jodidamente sexy tiene que ser?» pensé.

— ¿Con quién hablabas, amor?— cuestionó acercándose a mi.

— Un número desconocido. — expliqué acariciando su brazos, la sentí tensarse.

— ¿Y qué te dijo?— indago nerviosa, fruncí el ceño ante su comportamiento.

— Nada, solo se escuchaba la respiración de alguien. — murmuré enchinando mis ojos
— ¿Pasa algo?

— No, no, para nada, amor.

Destino || TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora