Calle.
Abrí la puerta dando grandes zancadas adentrándome a la oficina, tiré mi maletín contra el escritorio con furia.
— Debes calmarte. — pidió Alba a mis espaldas.
— ¿Calmarme?— la encaré. — Puedo ir a prisión, Alba.
— Eso no pasará, no lo permitiré.
— Estoy jodida, todo se puede ir al diablo. — mencioné pasando una mano por mi cabello. — Probablemente mañana los malditos reporteros que estaban fuera del tribunal hagan noticia de todo esto.
— No debes pensar en eso.
— ¡La credibilidad demla firma está en juego!— exclamé alterada.
Mi socia suspiró profundamente, me senté en la silla de mi escritorio intentando encontrar una solución, una respuesta, pero todo me tenía tan nublada que no sabía que hacer.
Ha pasado una semana desde que recibí la llamada de mi peor pesadilla, mi padre.
Desde ese día todo ha caído en picada, tuve que ir al citatorio del tribunal para que el juez decidiera revocar mi licencia de abogada, ahora estaba bajo investigación al igual que mi cliente.
Por primera vez en mi vida no sabía que iba a hacer.
Me sentía cómo la adolescente que huyó de su padre hace diez años para buscar una mejor vida, ahora toda esa vida se estaba desmoronando otra vez a pedazos.
Todo me está asfixiando.
— Debes mantener la calma, Daniela. — comentó Alba sacándome de mis pensamientos. — Recuerda que por algo somos abogadas, tenemos que tener el control de todo.
Llené de aire mis pulmones.
— Por lo pronto ve a casa, te relajas, tomas un trago o haces algo para despejar la mente.
— Cómo si fuera tan fácil. — musité soltando unos botones de mi camisa.
— Me encargaré de todo, tú no puedes hacer mucho así que yo investigaré qué pasó, ¿entendido?— replicó mi socia.
— ¿Y si esto no tiene arreglo, Alba?
— No digas estupideces. — soltó con voz evidente. — Ya te lo dije, salvaré tu culo y si lo hago deberás pagarme un viaje todo incluído a mi y a mí esposa.
Se dirigió a la puerta arreglando su traje.
— Calle. — la miré y ella esbozó una sonrisa. — Todo estará bien. Lo prometo.
Salió de la oficina dejándome sola, solté un suspiro y me puse de pie tomando mis cosas, le dije adiós a Valeria y al bajar al estacionamiento busqué mi coche.
Sentí una mirada en mí nuca, fruncí el ceño volteando, pero no había nadie. Sacudí la cabeza.
«Son ideas mías» pensé.
Arranqué el coche manejando por la ciudad, cuando llegué a casa quité mis zapatos, escuché unas patitas y eso me hizo sonreír, Ramón llegaba para brincar emocionado dando ladridos.
Lo tomé en brazos dándole un beso en su cabecita, él comenzó a lamer mi barbilla haciéndome reír.
— Al menos sé que en casa tengo a mis dos amores. — comenté acariciando su cabecita.
Bajé a Ramón al suelo dándole su cena, abrí una botella de vino para servirme en una copa, saqué la camisa de mi pantalón dejándola suelta, me senté en el balcón dándole un sorbo a la copa de vino.
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Destino || Terminada
FanfictionElla es una arquitecta que tiene relaciones ocasionales. ¿Conseguirá el amor luego de toparse con una castaña abogada?
