¿Acercamiento?

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Calle.

Después del almuerzo con las chicas y más trabajo en la oficina día quede rendida.

Aunque admito que me divertí en el almuerzo, hubo un momento de incomodidad por ciertas preguntas de Aída, pero era normal, solo quería conocerme.

Hace mucho no tenía una charla amena que me hiciera sonreír como hoy y me gustó. La amiga de María José es muy agradable, pero no olvido que Alba me debe explicaciones, casi la mato cuando miré a Poché en nuestra mesa.

Al entrar a mi casa me entro esa sensación que conozco, la soledad, pero ya me acostumbré a ella.

Fui mi habitación para darme una ducha urgente me tardó un poco más de lo debido, salgo y escojo mi pijama, me dediqué a trabajar un rato más, hasta que un bostezo me hizo dejar de ver papeles.

Alcancé mi teléfono y le marqué a Alba, los tonos sonaron y segundos después respondió.

— ¿Qué pasa, castaña virgen?— escuché la voz de Alba adormilada.

— Me tendiste una trampa hoy, ¿no?— inquirí, hubo silencio.

— ¿De qué hablas?— soltó haciéndose la inocente.

— No me dijiste que en el almuerzo estaría la arquitecta.

— ¿Y te quejas?— soltó un resoplido. — Yo las vi muy sonrientes.

— Eso no quita que me hayas mentido. — regañé, escuché movimiento al otro lado.

— Si te decía que ella iba no hubieras ido, así que todo salió genial.

— Te la dejaré pasar, pero me debes ayudar a resolver un caso.

Escuché un berrudo de queja por parte de Alba, sonreí maliciosa.

— Joder, tú solo tomas casos complicados, pero está bien. — cedió, sonreí.

En realidad la iba a mandar a la delegación todo el tiempo posible a resolver los casos más quita tiempo del mundo.

— Buenas noches, española hueca.

Escuché una risita antes de colgar la llamada.

Dejé mi teléfono en la mesita de noche, me metí bajo las sábanas para intentar para dormir, apagué la luz y soñando con un par de ojos aceitunados caí en un profundo sueño que no tenía hace mucho.

──── ∞ ────

Desperté a las siete de la mañana sorprendida ya que hace mucho no dormía así.

Hoy por alguna razón estoy de buen humor,  me estiré aún en la cama para de ella e ir directamente al baño de ella para mi rutina diaria, escojo mi outfit para hoy y me hago un maquillaje sencillo.

Voy a la cocina y agarro una manzana para desayunar, subo a mi coche y arranco el motor comiendo la manzana, y me dirijo a la oficina.

Mientras voy en en camino mis pensamientos sobre Poché llegan, sonreí pensando en la amistad que hicimos ayer por su insistencia. Por un momento dudé sobre aceptar su amistad, al final lo hice para ver si es cierto que solo sería una amistad.

Ayer en el almuerzo la veía disimuladamente, se veía fresca, me causaba intriga los movimientos extraños que hace con sus manos a la hora de hablar o ciertas miradas que me daba. Toda ella me provocaba una inquietud.

Después de parquear el coche entré al edificio, la recepcionista me dio ls buenos días a lo que correspondí su saludo.

Recordé que tenía que hablar con Valeria sobre lo que quería el abogado López hoy, suponía era para la vacante de una nueva abogada para el despacho.

Destino || TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora