El rey de la tierra.

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Kakarotto sonreía al solo pensar en aquel sujeto llamado Piccoro. Claro que a los humanos no les dio nada de gracia que el saiyajin dijera esas palabras, pero era más que nada por el miedo que les causaba la simple idea e imagen de ese demonio.

El hijo de Bardock, aún con una amplia sonrisa de en su cara, ya que era propio de los guerreros saiyajin eran salvajes alocados por el combate, nada hacía hervir más su sangre de guerrero que el simple hecho de imaginar poder combatir con un sujeto poderoso.

Kakarotto: Ya les dije, ese Piccoro verá lo que es meterse con el planeta de un saiyajin.

Los seres humanos aun no comprendían como cabía en la cabeza de alguien la idea de vencer al demonio que los gobernaba aquel planeta.
Al saiyajin no le importó ni una sola palabra de advertencia que le estuviesen dando, solamente estaba dispuesto a matar a ese Piccoro para rondar por la tierra con total libertad.

Al saiyajin no le importó ni una sola palabra de advertencia que le estuviesen dando, solamente estaba dispuesto a matar a ese Piccoro para rondar por la tierra con total libertad

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Roshi: Escucha muchacho, no malgastes tu vida tan rápido, mejor pensemos en un plan para vencer.

Kakarotto: No me preocupa eso, tengo un plan: atacar. No me importa si me mata, si con eso tengo una excelente pelea.– Kakarotto seguía sin dar brazo a torcer, y ya los terrícolas no sabían como convencerlo de otra cosa.

Nadie de toda la multitud podía creer las palabras que decía el saiyajin, sin tampoco entender cómo alguien podía estar tan confiado; la mujer llamada Milk se puso al frente de Kakarotto con alteza, dejándolo un poco extrañado.

Nadie de toda la multitud podía creer las palabras que decía el saiyajin, sin tampoco entender cómo alguien podía estar tan confiado; la mujer llamada Milk se puso al frente de Kakarotto con alteza, dejándolo un poco extrañado

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Milk: Escucha, seas un extraterrestre o no, no vas a condenar a todos aquí solo para pelear con Piccoro Daimaku.– dijo con tono autoritario.
Ante esto, el hijo de Bardock solamente sonrió pensando en lo que quería insinuar aquella mujer.



Ante esto, el hijo de Bardock solamente sonrió pensando en lo que quería insinuar aquella mujer

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KAKAROTTO.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora