En esta historia, Goku, o más bien Kakarotto, fue enviado a otro planeta al momento de la explosión del planeta Vegeta. El saiyajin crecería en un lugar muy violento y lleno de enemigos a los que vencer, pasando de ser un guerrero de clase baja a se...
El combate entre el hijo de Piccoro y el hijo de Bardock se había extendido por unos cuantos minutos, así como había escalado en poder, ya que ambos guerreros estaban yendo con sus máximas fuerzas al cabo de un rato, dándose puñetazos y ataques de todo tipo sin ningún tipo de cuartel, simplemente se dejaron llevar por la adrenalina de la batalla. Los espectadores del torneo habían huido no sólo porque se percataron de que ese era el hijo de Piccoro, sino porque además la pelea estaba siendo más destructiva que ninguna otra cosa que hubiesen visto, por lo que temían por su seguridad. El único que se había quedado era el referí del combate, puesto que supuso que su deber era quedarse para determinar quién podría ser el nuevo campeón del torneo de artes marciales, aunque no significaba que no estuviese muerto de miedo.
Kakarotto: ¡¿Qué haces todavía aquí?! ¡¿Estás chiflado?!- Gritó al referí mientras desviaba unas ráfagas de ki.
Referí: ¡M-Mi único deber es determinar al ganador..! ¡Y-Yo no puedo retirarme, no señor!
Kakarotto: ¡Te voy a-! ¿Eh? ¡MALDICIÓN!
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Kakarotto iba a replicarle al referí que lo que estaba haciendo era un verdadero disparate, pero Piccoro volvió a lanzar un poderoso ataque de energía, uno que era más fuerte que el resto que había lanzado. Rápidamente contraatacó con una ráfaga propia de poder, logrando desviar el ataque de Majunia y atacandolo directamente, aunque este pudo esquivar fácilmente su técnica.
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Piccoro: Ya deja de distraerte, esta pelea se volvería aburrida si te preocupas por ese sujeto.
Kakarotto: Es tentador dejarlo a su suerte... pero me temo que no puedo. Aún así, esta pelea es aburrida si ese es todo tu poder.- añadió para provocarlo.
Piccoro: ¡¿Qué dijiste?!
Kakarotto: Ju. Ya tu técnica de hacerte gigantefue solo un farol, no sirvió de nada, y desde entoncesno haz hecho nada especial. Quiero que uses todo tu poder de una buena vez.
Piccoro sonrió y bajó a lo que quedaba de la plataforma. Ahora el ambiente era más desierto, el cielo se había tornado gris y oscuro y el lugar del torneo estaba devastado. Todo eso, sumado a los rayos provocados por el poder de ambos guerreros, daba un ambiente muy tétrico. Incluso con todos estos factores, el referí del torneo estaba totalmente negado a irse de ese lugar, ya que parecíaque era su deber sagrado el determinarquién se consagraría como campeón mundial de las artes marciales.