La enemistad entre Harry y Amara no era fácil, no cuando todo había comenzado por un pequeño mal entendido y menos cuando el mejor amigo de ambos era Mitch Rowland.
Y si a Harry no le agradaba mucho Amara, ¿Entonces por qué escribió tantas cancione...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Harry Styles
La primera ronda de grabaciones había llegado a su fin, luego de semanas de arduo trabajo y mucha dedicación. Y eso implicaba solo una cosa: pequeñas vacaciones.
Lo primero que hice fue volver a Inglaterra, viajar a Holmes Chapel para visitar a mi madre y familiares más cercanos (sólo por un par de horas debido a la pandemia que nos afectaba), para luego volver a Londres a descansar en la comodidad de mi hogar.
Por un tema obvio no había podido avanzar tanto en la letras para el nuevo álbum, así que no me había comunicado con ninguno de los chicos de la banda. Sólo con Mitch, pero yo simplemente le preguntaba sobre su hijo, Scout.
Y había llamado a Amara hace un par de días para avisarle que estaría recibiendo ya el pago del mes, ella por supuesto atacó de vuelta preguntando el razón de mi llamada. Amara Willson era lo suficientemente inteligente como para saber que ese tipo de avisos los hacía mi asistente y no yo.
Siendo honesto, sólo quería saber como iba la super cena organizada por los Rowland, a lo que ella me respondió que estaba todo normal.
—¿Qué tal el padrino de Scout?— le pregunté a través del celular refiriéndome a ese tal Eric.
—Es muy simpático, está más que aprobado— respondió ella.
—No es por nada, pero yo hubiese sido un excelente padrino— dije a lo que ella soltó una pequeña risa.
—Quizás si, quizás no, nunca lo sabremos porque no fuiste elegido.
—A veces puedes ser demasiado cruel, Amara Willson.
Luego de eso simplemente le mencioné que esté atenta a su cuenta bancaria durante las siguientes horas, a lo que ella agradeció, insistiendo que ese tipo de avisos los daba mi asistente.
El viernes por la noche, luego de haber pasado toda una tarde haciendo publicidad, dejé a Olivia en su casa para luego ir a la mía, cansado de haber caminado horas por las calles transitadas de Londres. No tenía ningún plan por el momento, así que con actitud impulsiva comencé a hablarle a la gente más cercana para que nos juntemos a compartir en mi casa.
Estaba infringiendo todas las normas de la pandemia, lo sabía.
Mitch con Sarah no iban asistir pero estaban más que justificados, y cuando corté la llamada con ellos, no dudé más de diez segundos como para estar marcando el número de mi fotógrafa.
—¿Qué necesitas?— es lo primero que me dice cuando responde mi llamada.
—Yo estoy bien, gracias, ¿Y tú?— hago rodar mis ojos aunque ella no me podía ver.
—Vale, lo siento... Hola Harry, ¿Cómo estás?— Amara responde con voz agitada.
—¿Estás muy ocupada? ¿Qué estás haciendo?— le pregunto al escuchar ruidos de vasos de fondo.