30| El riesgo de acercarse y lastimarse

286 29 6
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Amara Willson

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Amara Willson

Luego del suceso ocurrido a las afueras del estudio de grabación, ambos ingresamos en completo silencio, yo con la mirada cabizbaja y él con su ceño fruncido y mandíbula tensa.

—Lo siento— es todo lo que dijo Harry a los demás, pero nadie hizo un comentario al respecto.

Yo me moría de vergüenza, así que saqué un par de fotografías más para luego despedirme de los demás, avisando que me iría temprano al departamento para descansar.

Sarah fue la única que disimuladamente me tomó por el brazo y susurró que me llamaría esa tarde. Pero eso no ocurrió. Así aquel día simplemente terminé de editar las fotos y vídeos para juntarlos en la carpeta exclusiva que tenía de Harry y avancé con algunos proyectos pendientes de mi otro trabajo.

Hice de todo un poco con tal de no pensar en las palabras del cantante. Porque quiera o no aceptarlo, se habían instalado en lo más profundo de mi mente, haciendo de paso un ligero nudo en mi garganta.

Los días pasaron lentos. No tuve ninguna interacción con Harry y tampoco sabía si quería tenerla aún, porque mi mente estaba demasiado confundida y frágil como para siquiera pensar en todo lo ocurrido.

Y una semana después, cuando miraba algo en mi computador de forma desinteresada, el timbre del departamento avisa que alguien estaba afuera por lo que me levanto de manera temerosa, viendo primero por el ojal de la puerta para saber de quien se trataba.

Mitch.

—Hey— es lo primero que me dice cuando me ve. Se acerca a mi con lentitud y me abraza con delicadeza, depositando un beso en mi sien— ¿Cómo has estado?

—Con trabajo, ¿Y tú?— digo haciéndome a un lado para que ingrese a la sala.

—También con bastante trabajo, y a eso suma las horas sin dormir.

—¿La paternidad no te trata muy bien?

—Si, sólo extraño dormir de corrido por las noches— dice y ambos soltamos una pequeña risa.

Ambivalencia |H.S|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora