La enemistad entre Harry y Amara no era fácil, no cuando todo había comenzado por un pequeño mal entendido y menos cuando el mejor amigo de ambos era Mitch Rowland.
Y si a Harry no le agradaba mucho Amara, ¿Entonces por qué escribió tantas cancione...
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El verano comenzaba a sentirse en Los Ángeles. El aire olía a asfalto caliente y a café helado. Desde su regreso, Amara había intentado retomar su rutina, pero algo en ella se sentía distinto. Como si hubiera dejado parte de sí misma en Londres, junto a alguien que todavía aparecía en su mente más de lo que le gustaría.
Las dos primeras semanas fueron una transición silenciosa. Volver al estudio de Urban Saint le resultó extraño, como si los pasillos la observaran, como si todos esperaran que dijera algo. Pero no lo hizo.
Sólo sonreía con cortesía, agradecía los "que bueno verte de vuelta" y se perdía en su trabajo que, afortunadamente, era solo media jordana de manera presencial.
Las fotografías y las acuarelas habían vuelto a ser su refugio. Podía pasar tardes enteras frente a un lienzo con las manos manchadas de colores o bien, frente a una simple hoja y un lápiz dibujando cosas al azar. Le ayudaba a disimular todo el ruido de su mente.
Por las tardes, cuando el sol le filtraba por las ventanas, se reunía con Sarah y Mitch. Ellos la habían acogido como una más de la casa: la invitaban a cenar, la incluían en cada plan, y le recordaban constantemente que, pese a todo, seguía siendo parte de algo.
El bebé de ambos dormía en una cuna improvisada cerca del sofá del estudio, mientras las melodías flotaban entre tazas de café y risas cansadas. A veces, Mitch improvisaba acordes; Sarah tarareaba algunas canciones que hablaban de satélites y sobre la luz del día, todo esto mientras buscaba el ritmo perfecto con las baquetas de la batería.
Amara los observaba con ternura y admiración, registrando en su memoria momentos que parecían eternos.
—Le envié estas notas a Harry— avisa Sarah a su novio, con la aplicación de la grabadora abierta en el celular— Espero que me conteste pronto, ¿Te ha dicho algo?
Mitch deja el juguete de su hijo al lado y niega con la cabeza.
—Me dijo que pronto tendría tiempo de revisar lo que le hemos enviado, anda haciendo publicidad por lo que sé— él dice.
Amara en una esquina escuchaba curiosa la conversación hasta que sus dos amigos posan su mirada en ella.
—¿Has hablado con él?— Sarah preguntó con cautela, refiriéndose a Harry sin mencionarlo directamente.
Amara bajó la mirada a su vaso con café helado.
—A veces hablamos... pero muy poco— pausó un instante, respirando hondo— Sólo me ha preguntado como estoy un par de veces y me habló de un proyecto que Jeff tiene en mente para la promoción del álbum.
—Está ocupado con la película. Y bueno... ya saben lo demás— acota Mitch a la conversación.
Sarah asintió sin decir nada. Lo sabía. Todos en el equipo lo sabían. Las redes sociales estaban llenas de fotos de Harry junto a Olivia Wilde.