La enemistad entre Harry y Amara no era fácil, no cuando todo había comenzado por un pequeño mal entendido y menos cuando el mejor amigo de ambos era Mitch Rowland.
Y si a Harry no le agradaba mucho Amara, ¿Entonces por qué escribió tantas cancione...
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Harry Styles
Dos días habían pasado desde el suceso en la sala de música en mi casa.
Aquel día me dediqué a cocinar junto con Tyler el almuerzo para todos, para después pasar horas y horas configurando las últimas ideas para la siguiente canción del álbum.
Amara fue la primera en irse, avisando que tenía que avanzar en algunos proyectos en su otro trabajo y además, quería descansar un poco debido a las pocas horas de sueño que había tenido la noche anterior.
Sin embargo, no puedo creer completamente su excusa, ya que en algún momento de la jornada estuvo bien pendiente al celular y desde ahí que había cambiado completamente su semblante.
No le quise tomar mayor importancia al asunto, tampoco quería invadir mucho su espacio personal y parecer un maldito acosador con ella. Así que no hice más que mantenerme al margen de todo el asunto.
El jueves por la tarde, me encontraba en el estudio de mi casa con Tyler y Jonny, hablando sobre temas completamente banales, hasta que los chicos mencionan el tan esperado regreso a America.
—Mitch dice que este año será mejor que el anterior, pero lo dudo, el hombre ahora ya es papá y no puede andar saltando de mesa en mesa como en su cumpleaños pasado— dice Tyler y yo suelto una pequeña risa al recordar tal suceso.
—Arrendará una casa para todos nosotros por un fin de semana completo, quiere estar rodeado de naturaleza y esas cosas— respondo, lanzado una pelota de tenis hacia la pared, para que esta vuelva a mi nuevamente.
—¿Y dónde quiere ir?
—Creo que Idaho, no estoy seguro.
—¿Idaho? ¡Muy lejos! Nada le costaba haber visto una casa en Malibu— Tyler hace rodar sus ojos— Obvio iré, eso no se discute.
Sonrío por su comentario y luego Jonny me avisa que no tendría el fin de semana libre como yo quería, ya que me habían asignado ciertas actividades a realizar, por lo que tendría que estar igualmente fuera de la ciudad por los pocos días que me quedaban de vacaciones.
Así que lo siguiente que hago es llamar a Olivia para hacerle saber y poder ambos coordinar.
Al día siguiente, antes de irme al aeropuerto, pasé por el estudio a dejar unas partituras a Mitch y a Naomi, quienes estaban ahí.
Por alguna razón me había levantado sin ánimos de nada, con dolor de cabeza y con toda la mala suerte del mundo, ya que gracias a mi torpeza había roto la cafetera que me había regalado mi madre la navidad pasada, la cual obviamente tenía un valor sentimental, y además la libreta en la que anotaba mis ideas centrales para las canciones estaba completamente arruinada luego de haber dado vuelta un vaso con agua por casualidad, haciendo que la tinta de las últimas páginas queden completamente distorsionadas.