Último capítulo
No estoy lista para despedirme de ellos
Lloremos :(
31| La despedida
Austin
Respiro hondo antes de adentrarme a la cancha de entrenamientos. Había quedado en reunirme con el papá de Oliver para que me enseñase las instalaciones en donde, de ahora en adelante, iba a trabajar como entrenador de baloncesto.
Jamás en mi vida me había planteado ser entrenador, y ahora aquí estaba.
La de vueltas que podía dar la vida, ¿eh?
Me sentía nervioso. Muy nervioso. Y, honestamente, se trataba más por el hecho de que iba a ver al papá de Oliver, y no porque iba a tener una especie de entrevista de trabajo.
Estos dos últimos años, luego de la muerte de mi mejor amigo, había estado evitando con todas mis fuerzas tener que ver a sus padres. A su mamá porque, literalmente, me odiaba, y a su papá porque me costaba verlo a la cara sabiendo que lo había decepcionado. Aún me costaba creer que él se siguiese preocupando por mí como en los viejos tiempos, como cuando Oliver estaba con vida. Recuerdo que, cuando sucedió el accidente, unos días después su papá viajó hasta Estados Unidos para ir a verme al hospital.
Hasta el día de hoy sigo creyendo que no me merezco que se preocupe tanto por mí.
Hecho una última ojeada al auto, dónde Emma dijo que se iba a quedar esperándome, y me adentro a la enorme cancha de baloncesto.
Hace años que no pisaba una y, al hacerlo, de una forma u otra una sensación de añoranza invadió mi cuerpo.
A lo lejos distingo la cabeza pelada del papá de Oliver. Recuerdo que, cuando era un crio, lo molestaba diciéndole “pelado”. Hoy en día estaba un poco fuera de lugar que lo llamase de esa forma.
Estaba juntando los balones que estaban tirados en el piso de la cancha. Gracias a él, había comenzado a amar el baloncesto, y honestamente no puedo creer que lo vaya a reemplazar en su puesto.
Aunque tengo que admitir que tuve mi ataque de histeria antes de venir. Ataque en dónde no paraba de decir que yo no era bueno para este puesto y que no iba a saber cómo hacerlo, pero Emms no dudó en tranquilizarme y decirme unas cuantas palabras bonitas que hicieron que me retrasara porque… bueno, tuve que tumbarla en el sofá, quitarle la ropa y demostrarle lo mucho que la quería.
Y después se enojó porque íbamos a llegar tarde.
Tampoco lo oí quejarse mucho mientras la desnudaba.
Cuando se lo dije, recibí un pellizco en el brazo y un bufido por su parte.
Sí, algún día me iba a casar con esa chica.
El padre de Oliver nota mi presencia y deja lo que estaba haciendo para acercarse a mí con una sonrisa en su rostro.
Cuanto más lo miraba, más me daba cuenta del gran parecido que compartía con Oliver. Me preguntaba si mi amigo habría lucido así al llegar a esa edad.
El no saberlo nunca me partía el corazón a la mitad.
—¡Ey! —saluda alegremente—. Pensé que te habías acobardado y que no vendrías.
Sí, bueno, como que lo hice, pero la boca de Emma supo cómo solucionarlo. Y me refiero a las palabras bonitas que me dijo, no a que haya hecho otra cosa con su preciosa boca.
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Todo lo que somos juntos
Romance> Emma se siente perdida. Ya no sabe qué camino tomar en su vida y está cansada de que todos sus días sean iguales. Solo sabe que necesita encontrarse a sí misma. Por eso mismo, no duda en sacar un pasaje de ida a un pequeño pueblito en Italia con l...
