Dioniso es considerado el dios del vino, patrón de la agricultura e inspirador de la locura y el éxtasis. Todos estos conceptos tienen una estrecha relación. Para explicarlo recurriremos de nuevo a la mitología griega.
Pasado el periodo de gestación, Zeus debe ocultar al infante de su esposa. Por ello, recurre a las Ninfas de la lluvia y Sileno que vivían en el Monte Nisa. Durante su juventud, aprendió a cultivar la vid y elaboró una bebida fermentada. Sin quererlo había inventado el vino.
Asombrado por la bebida que había descubierto, empezó a perfeccionar las técnicas y se convirtió en un experto en la agricultura y cultivo de la vid. Desde ese momento, comenzó un viaje por el mundo tratando de predicar la cultura del vino entre todos los mortales.
Un dato curioso sobre la vendimia es que para conseguir el zumo que posteriormente se convertiría en vino, aplastaban la uva cantando y bailando. Una tradición que se mantuvo hasta la industrialización.
Durante su peregrinación, acabó labrándose otro título "El libertador" (Eleutherios), que le galardonaba como inspirador de la locura ritual y el éxtasis, dos aspectos que profetizaba junto a su séquito de Ménades o compañeras de bacanales, más conocidas como Tíaso.
