Diana Campos se dirigió al lugar donde encontraron los aviones. Torres (su compañero) la había llamado temprano en la mañana, había sucedido un gran accidente en la noche, a 10.000 metros de altura, cerca de San Pedro de Uraba, al lado de la Ciénaga Pradillo; un choque entre dos grandes aviones y necesitaba su ayuda. Al llegar vio que el lugar era un caos total, todo era una maraña de metal sin orden o apariencia alguna, difícilmente se podía decir que eran dos aviones. Una buena detective no daría nada por hecho, ni siquiera que ese accidente fuera un choque y ella tampoco lo haría. Los profesionales que se encontraban ahí se dedicaban a fotografiar, catalogar y anotar la posición de las piezas en un plano del lugar, antes de subir las grandes piezas en enormes camiones y las pequeñas en cajas para futuro análisis. Uno de los supervisores al verla se le acercó.
— Gracias por llegar detective Campos, soy el superior Hernández, la estábamos esperando, por ahorita estamos recogiendo todo y lo llevamos al hangar asignado para futura investigación.
— Muchas gracias por organizar todo esto Hernández. ¿Mi compañero ya llegó?
—Lo vi hace algunas horas, pero seguro ya se fué.
— ¿Qué me puedes decir del accidente?
— Se cayeron dos aviones, el primero es un Boeing de carga y el segundo un Tupolev de pasajeros. Creemos que ya encontramos a todos, en total fueron 71 personas, entre niños, adultos y la tripulación de las naves. No encontramos a ningún superviviente
— Y las cajas negras ¿ya las encontraron?
— Me temo que no, pero usted será la primera en enterarse.
— Muchas gracias.
Diana fue a entrevistar a los testigos presenciales, le contaron que apenas ocurrió el choque se escucharon algunas explosiones, el cielo enrojecido y a continuación una serie de trozos caían ardiendo al suelo. Diana anotó esta importante información, ya lo analizaría con Torres después.
Se dirigió al hangar tres días después del accidente, para analizar los restos del avión. Al entrar vio a Torres analizando las piezas de los aviones que ya estaban tomando forma en lados contrarios.
— Están haciendo un buen trabajo - le dijo su compañero mientras se acercaba.
— Si, yo no podría con eso, soy malísima en los rompecabezas.
— Y más cuando es del tamaño de un avión y tiene piezas indefinidas. - le contestó entre risas Torres. Diana lo admiraba mucho, aunque fuera un veterano era buena persona y sabía cómo divertirse para aliviar el trabajo. Le encantaba su paciencia para explicarle todo lo que sabía del tema, tenía suerte de tenerlo como maestro.
— ¿Qué es lo que llevamos por ahora? - preguntó Diana.
— No mucho, pero definitivamente fue un choque: el Boeing tocó el Tupolev en un punto, la parte vertical de la cola está partida. Si te fijas, el Tupolev tiene dañada el ala izquierda y la parte izquierda del fuselaje, también hay pruebas de colisión en la parte inferior del ala derecha. Tras el impacto se partió en cuatro pedazos y el Boeing ya sin parte de la cola el avión de carga cayó en picada. Eso responde parte de la pregunta ¿Qué pasó? pero aún hay que responder ¿Por qué? que suele ser mucho más difícil de contestar.
Una llamada interrumpió la conversación de los detectives, Torres atendió y escuchó atentamente lo que decían, al colgar se volteó con su compañera.
— Buenas noticias, han encontrado las cajas negras.
Tuvieron que esperar una semana antes de poder dirigirse a las oficinas de la BFU, donde Aguilar y un equipo de extranjeros estaban analizando las cajas negras. Ya ahí, Torres pidió los resultados del análisis detallado del Sistema de Alerta de Colisiones Aéreas o TCAS.
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De amor y otras muertes
De TodoEsta es una colección de cuentos que he escrito sin un fin y por el gusto de escribir, por lo que exploro diferentes temáticas y técnicas de narración. Advertencia: Los cuentos son totalmente independientes por lo que se pueden leer en cualquier or...
