Connie es una adolescente de quince años que está buscando ordenar su vida tras una ruptura amorosa. Con su fiel compañero, un reproductor de mp3, ella comprenderá que el poder de las canciones es singular.
Una canción puede recordarte a alguien o t...
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Matt revisó sus bolsillos, en más de una oportunidad. Maldijo con disgusto al percatarse que no traía cigarros consigo. Observó luego el perfil de la chica, quien estaba sentada de piernas cruzadas y con su torso inclinado hacia delante. Sus deseos de un cigarro se intensificaron después de verla fumar.
—¿Me convidas uno?
Ella lo ignoró.
—Es sólo un cigarro —mencionó él visiblemente indignado.
—No me hables.
—¿Me darás uno o no?
—No quiero hablar contigo. —Lo miró de forma desafiante.
Él la observó en silencio. La vio retornar la vista hacia el frente, llevándose el cigarro a la boca.
—Eres muy afortunada.
Connie gruñó. Se levantó y aplastó contra el suelo la colilla.
—No tienes idea de lo afortunada que eres.
—Desearía que estuvieras muerto —contestó de forma venenosa antes de voltearse a la salida.
Connie dio unos pasos al interior de local hasta que sintió que la agarraron con fuerza por el brazo.
—¿Esa es la nueva mentira que escogiste creer?
—¡Vete a la mierda, Matt! —gritó al mismo tiempo que lo empujó. Al voltearse en la otra dirección se encontró de sorpresa con Jake.
—¿Está todo bien? —preguntó el tatuado chico.
Connie respondió afirmativamente y se abrió paso entre la gente para ir donde su amiga. Jake la siguió con la mirada por unos segundos y luego observó con suspicacia al vocalista de su banda, al que regañó por su tardanza.
—Sí, ya voy —se disculpó Matt, emprendiendo rumbo en dirección al escenario.
Las luces volvieron a bajar en intensidad y la música proveniente de los parlantes se detuvo. Esta vez era la banda en sí quien debía presentarse, pues el dueño del local sólo se encargaba de hacerlo al inicio de la jornada.
El vocalista dejó rápidamente el mal momento vivido hace un rato y se paró frente al micrófono irradiando nada más que seguridad.
—Buenas noches. Nosotros somos Firecut y este es nuestro quinto show aquí. Espero que lo disfruten —dijo Matt y volteó su cabeza para mirar a Brad.
Lo próximo que se escuchó fue el distintivo sonido de las baquetas chocando entre sí, marcando la entrada del primer tema que tocarían esa noche.
El público comenzó inmediatamente a saltar y vibrar junto con la música. La banda solía partir con este tema porque contenía un riff contagioso que enganchaba rápidamente y el coro era sencillo de memorizar.