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—Entonces eso es lo que básicamente vamos a hacer.

Transcurrió una semana sin mayores novedades dentro de la ciudad de Liberio. Las cosas de a poco estaban volviendo a la normalidad en medio de la expectación y la relativa calma que flotaban en el aire, y aunque la cuestión de la relación con los marleyanos era algo que seguía dando de qué hablar, existía un entusiasmo latente tras escuchar sobre la posibilidad de derribar finalmente las fronteras tanto físicas como éticas, lo que serviría para conectarse con el mundo y dejar atrás el aislamiento al que estuvieron sometidos durante siglos.

Mikasa había dejado el hospital después de que le dieran el veredicto sobre su buen estado de salud. Al principio eso le sorprendió ya que, de cierta manera, ya se había acostumbrado a su rutina improvisada y hasta dejó de prestarle atención al tiempo, pero cuando salió y miró a su alrededor el nuevo ambiente, comprendió la falta que le hizo respirar otros aires, por lo que se dejó envolver por los bríos que elevaron sus ánimos y aprovechó para dar un recorrido acompañada de Armin antes de dirigirse a la casa de Annie, quien humildemente se había ofrecido a brindarle hospedaje de forma indefinida.

Era precisamente ese lugar en el que ahora se estaba llevando una reunión junto a todos los chicos. Fue grato para ella volver a ver a la mayoría luego de esa última vez en el campo de batalla, y aunque sintió mucha curiosidad por saber la razón de esa convocatoria propuesta por su mejor amigo, pronto lo descubrió cuando él comenzó a explicar todos los detalles sobre aquella idea que le mencionó vagamente hace un par de días, misma que venía dada bajo el simple pero particular concepto de embajadores de la paz.

—En efecto. Le envié una carta a la reina Historia y me llegó ayer su respuesta, la cual manifiesta que ya se comunicó con los aliados y, por tanto, se llamará en los próximos días a una asamblea general para debatir sobre el esquema del proyecto y demás.

—Eso quiere decir que pronto tendremos que viajar a Paradis —comentó y el rubio asintió. Se cruzó de brazos—. ¿Algún pronóstico sobre lo que nos espera?

—Nada que no sea favorable. Confío en que, exponiendo lo que les he dicho, tendremos el apoyo necesario, además de que el simple hecho de que nosotros, los excombatientes, seamos los encargados de esta iniciativa, nos da una ventaja inicial considerando la imagen que se tiene sobre nosotros.

—Ese aspecto creo que es el de mayor peso, y va a ser complejo voltearlo a nuestro favor —agregó Jean.

—Así es. La definición en la que nos tienen no es la mejor, pero por lo mismo es importante tomar cartas en el asunto desde ahora para demostrarle al mundo que no queremos más conflictos.

—Es una jugada inteligente. Bien pensado —habló Connie.

—Yo tengo una duda —intervino Mikasa por primera vez, ganándose la atención de todos—. Mencionaron que este proyecto va a ser llevado adelante por la tropa que peleó contra el fundador, ¿no?

—Sí.

—¿Y es excapitán no va a formar parte? —inquirió intrigada.

—Conversamos con él y nos dijo que se abstendría de hacerlo —mencionó Reiner—, lo cual es entendible. Después de todo, es la persona que más ha luchado y merece una vida sin más agitaciones.

—Ya veo —"Eso explica por qué no está aquí", pensó.

—Todos en esta sala ya hemos tomado una decisión al respecto, así que solo resta preguntártelo a ti. ¿Quieres vincularte también? —le preguntó Annie.

—¿Me están poniendo a disposición cualquier alternativa?

—Por supuesto. Está en tus manos elegir lo que más te convenga. No te sientas obligada a aceptar si no lo deseas —acotó Armin.

🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora