Otra jornada inició dentro del subprograma de reforestación. De acuerdo a las estadísticas que se llevaban desde el primer día, se había logrado plantar cerca de diez mil árboles, lo que representaba un número alentador considerando los tres meses de labor ininterrumpida y motivaba a mantener el ritmo para alcanzar el magno objetivo de llegar a medio millón en un año, mismo que parecía cada vez más cercano gracias a la integración de más personas que, para sorpresa de los coordinadores, llegaron extemporáneamente en grupos grandes para contribuir como voluntarios, dándose a entender así el gran impacto que había tenido la iniciativa y seguía haciéndolo en esa pequeña parte del mundo, lo que no era muy diferente de lo que sucedía en otros continentes.
En esta ocasión, Mikasa formó equipo con Gabi mientras Levi lo hizo con Falco. No era la primera vez que incurrían en rotaciones de ese estilo y, de cierta manera, ya que habían adaptado a los distintos mecanismos de trabajo cuyos resultados siempre eran óptimos, por lo que se dedicaron a hacer lo suyo en sus respectivos terrenos sumándole una condición particular para tornar las cosas más interesantes.
—La noto con mucha determinación, señorita Mikasa —comentó la castaña mientras la veía cavar con ímpetu—. ¿Tanto le emociona la idea de competir?
—No voy a decir que no. Después de todo, ha pasado un buen tiempo desde la última vez que plantee algo similar, aunque en un contexto completamente distinto.
—¿Era común entre usted y el señor Levi proponerse desafíos? —inquirió curiosa.
—Algo así. Por lo general lo hacíamos por entrenamiento, y aunque nuestros espíritus competitivos solían ponerse más aguerridos para demostrar quién era el mejor, eso no impedía que nos divirtiéramos a nuestro modo.
—Cosas de Ackerman, ¿eh? —comentó mientras plantaba un árbol, notando de reojo una tenue sonrisa de su parte—. ¿Y quién normalmente ganaba?
—Siempre fuimos a la par. A veces él salía victorioso y otras yo, pero ahora que aceptó el reto no puedo esperar a sumar otro triunfo a mi lista, y tú me ayudarás a lograrlo.
—Cuente conmigo. Haré todo lo que esté a mi alcance.
La dinámica a la que se referían no era difícil de deducir, pues consistía básicamente en plantar la mayor cantidad de árboles hasta finalizar la jornada. Cada equipo dio lo mejor de sí sin reparar en lo peculiares que se veían ante los ojos de las demás personas que no comprendían del todo su proceder, y cuando se anunció ya entrada la tarde que llegó la hora de volver a Liberio, se detuvieron y contaron brevemente lo conseguido por su contrincante, determinando así que habían sembrado el mismo número y, por tanto, quedaron empates.
Por más increíble que eso les pareció, no dejaron de considerarlo como un trabajo bien ejecutado y contentos dieron por cumplido ese día. De regreso a casa, ambos azabaches comentaron al respecto entre frases delineadas con cierto orgullo y sobrenombres que les sacaron más de una sonrisa, pero en cuanto concluyeron y no agregaron más, la ojigris aprovechó para abordar un tema asociado a una idea que se le ocurrió hace un par de días en un momento singular de iluminación.
—¿Un huerto dices? —repitió Levi.
—Sí —se quitó el moño que recogía su melena ya crecida y la sacudió un poco—. En la parte trasera hay suficiente espacio como para adecuar una parcela, o también podría ser a un costado dada la disponibilidad del terreno.
—Veo que lo has estudiado con detenimiento —mencionó en un leve tono inquisidor—, pero ¿por qué así de repente?
—No es nada del otro mundo. Solo consideré que sería acertado cultivar nuestras propias hortalizas de forma orgánica para tenerlas a disposición a todo momento, además de que...
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🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)
أدب الهواةLa guerra acabó y, con ello, nuevos vientos se avecinaban como antesala a una era de redención y paz. Los caminos que tomaron los sobrevivientes eran un reflejo de sus nuevas aspiraciones, y aunque Mikasa y el ex Capitán Levi optaron por una vida má...
