XVIII

262 31 5
                                        

—¿Ahora sí me vas a decir la verdad?

Un nuevo día se desarrollaba en el orfanato "Esperanza y Alegría" en la ciudad de Shiganshina. Luego de que Mikasa fuera presentada como voluntaria por la misma reina, recibió la cordial bienvenida por parte de los encargados del lugar quienes se manifestaron conformes al saber que contarían con su valiosa ayuda, y una vez le dieron las indicaciones correspondientes sobre la forma cómo se manejaban las cosas allí y las actividades que comúnmente se realizaban, se sintió especialmente entusiasmada por comenzar y así lo hizo con la expectativa latente de lo que podría brindarle aquella nueva experiencia.

Tal y como sucedió en el campamento de refugiados, pronto se ganó el cariño de los niños gracias a su paciencia, sencillez y amabilidad. También pudo averiguar un poco sobre el pasado de cada uno en las más variadas historias, siendo algunas las que la conmovieron en mayor medida, pero más allá de eso le sorprendió cómo ellos convivían felices y disfrutaban de cada actividad que hacían para desarrollar su inteligencia en distintos ámbitos, lo que causó en ella cierta admiración a la vez que aprendía y se dejaba contagiar del entusiasmo propio que caracterizaba a ese grupo etario, acostumbrándose sin ningún problema a aquella rutina que tan bien le había sentado...

Hasta el momento actual en el que recibió una visita inesperada pero no menos grata.

Armin llegó y su presencia le fue notificada mientras acompañaba a los pequeños en su hora del refrigerio. Los dejó a cargo de otra chica y fue a saludarlo antes de ir a sentarse en una banca cerca del patio de juegos, procediendo con una larga charla en la que hablaron sobre sus anécdotas recientes y muchas cosas más, y aunque era bastante obvio lo muy a gusto que estaba con su compañía, fue tomada totalmente desprevenida cuando, tras quedarse unos instantes en silencio, escuchó aquella repentina pregunta hacer eco en medio de la calma de su alrededor.

—¿La verdad sobre qué? —inquirió un tanto confusa.

—No creo que sea difícil de intuir, pero si quieres que sea más directo, lo resumiré en cuatro palabras: tu salida de Liberio.

—... ¿No había dejado ya mis razones claras?

—Eso es lo que piensas. Quizá a los otros chicos pudiste convencer, pero ese no es mi caso ya que me percaté al instante de que no fuiste honesta ese día en el barco.

—Te noto muy seguro al respecto —murmuró, procurando mantenerse imperturbable—. Sin embargo, es tal cual lo mencioné, por lo que no comprendo tus dudas ahora.

—No tienes por qué mentirme, Mika —habló suave, esbozando una sonrisa—. Somos amigos desde los nueve años y te conozco muy bien, mejor que nadie, así que no temas ser sincera porque jamás te juzgaría.

Se perdió unos instantes en su dulce mirada y luego desvió la vista, sumergiéndose en un lapso de mutismo. Bueno, había sido muy ingenua al pensar que él no vería a través de su mentira y dejaría pasar el tema como si nada, pero ya que lo sacó a relucir no tenía sentido seguir esquivándolo y menos cuando aún era causa de debate en su interior, por lo que decidió no guardárselo más y confiar en su discreción como tantas otras veces.

—Tienes razón —habló al fin—. Es otro el motivo que me llevó a abandonar Liberio, pero... no sé por dónde comenzar.

—¿Se trata de algo malo?

—Para mí sí —vislumbró dejes de intriga y preocupación dibujarse en su rostro. Luego soltó un largo suspiro—. Creo que no sirve de nada dar demasiadas vueltas, así que iré directo al grano —él asintió y dejó que continuara—. Yo... tomé la decisión de irme porque... —se mordió el labio inferior en un gesto nervioso— empecé a desarrollar sentimientos románticos por Levi.

🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora