XVII

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—¡¿Qué?!

Era el día veintiuno de diciembre y las bajas temperaturas se habían intensificado en distintas partes del globo. Como ya se había previsto, ello constituía una de las consecuencias a gran escala producto del retumbar en el régimen climático dados los impactos significativos en los procesos ecosistémicos habituales y los fenómenos a nivel atmosférico, por lo que se recomendó a cada una de las comunidades tomar acciones que garantizaran el bienestar de sus habitantes hasta que la temporada llegara a su final.

En Liberio, la situación no era muy distinta. Se volvió común ver a las personas más abrigadas de lo usual y a las calles sin la concurrencia que solía ser tan común todos los días del año, y si bien para algunos todavía resultaba un gran desafío adaptarse a esas nuevas condiciones que habían influido en más de un ámbito, otros se mostraron más versátiles y tomaron ventaja de ello incursionando en novedosas actividades, lo que sacó a relucir los rasgos de resiliencia que anidaban en lo más profundo de los espíritus...

Aunque hubo ciertas excepciones que tuvieron que lidiar con sus inquietudes en silencio.

Desafiando el frío y sus más impredecibles matices, Gabi y Falco decidieron ir a la casa del excapitán Levi en una visita sorpresa. Había pasado un buen tiempo desde la última vez que fueron juntos y lo consideraron un buen plan para compartir gratamente tras la paralización de la labor en el voluntariado que aún no tenía fecha de retorno, por lo que hicieron acto de presencia pasado el mediodía tras ponerse de acuerdo para llevar un pequeño presente.

Como imaginaban, el rostro del azabache lo dijo todo cuando abrió la puerta y los vio. Lo saludaron alegremente y se adentraron en la residencia luego de que él los dejara pasar, pero en cuanto se dieron cuenta de que alguien les faltaba por ahí, preguntaron de inmediato por Mikasa de la forma más casual posible, suponiendo inocentemente que quizá había salido mientras aguardaban por una respuesta...

Hasta que el azabache, rompiendo el mutismo en el que se habían sumergido, les contó lo que había pasado, dejándolos perplejos antes de que se desatara la reacción desmedida y algo exagerada de la castaña.

—Eso mismo, y no es necesario que armes escándalo —dijo, frunciendo un poco el ceño.

—Pero... —recuperó a medias el aplomo, aunque seguía sin poder creerlo— ¿por qué? ¿Pasó algo que la motivara a hacer eso?

—Todavía estoy tratando de encontrar la respuesta a esa pregunta.

—¿Alguna vez mencionó sobre su intención de regresar a la isla? —inquirió Falco.

—Cuando la guerra terminó. Para ese entonces, no pasaba de ser un plan sin urgencia y así lo había manifestado ella, pero con tantas cosas que sucedieron... creí honestamente que no volvería a considerarlo.

—De verdad es algo inesperado y repentino —comentó la castaña—. Se la veía tan feliz aquí que es difícil concebir que haya tomado esa decisión de un día para otro.

—Tienes razón, pero intenta verlo desde otra perspectiva. Seguramente tenía sus razones —acotó el rubio.

—Y me gustaría mucho saberlas porque, a breves rasgos, es inaceptable, al menos para mí.

—Mocosa...

—Si pudiera, me subiría en un barco y viajaría a Paradis para preguntárselo directamente —continuó hablando—. No me importaría si eso implicara buscarla en cada ciudad o rincón.

—¿Quieres por favor calmarte un poco? No entiendo por qué estás tan alterada.

—Y yo no comprendo cómo es que usted está tan tranquilo —soltó sin tapujos, desconcertándolo—. ¿Acaso no le golpeó que se fuera sin dar las debidas explicaciones?

🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora