XXII

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—Que tengan un muy buen viaje.

Luego de que Mikasa preparara sus cosas, salió junto a Levi a primera hora de la mañana hacia el puerto de Paradis. La travesía en tren les tomó un buen lapso en el que vislumbraron aquellos detalles paisajísticos que pasaron por alto en su momento, al igual que otros nuevos gracias a la ruta que atravesaba varias ciudades, pero cuando arribaron a su primer destino, su atención se enfocó por completo en el barco que aguardaba por ellos a varios metros al noroeste, por lo que se encaminaron en dirección al mismo con parsimonia mientras reparaban distraídamente en el despertar paulatino de las actividades locales...

Aunque se detuvieron cerca de la zona de embarque al ser sorprendidos con la presencia de Historia, quien había llegado para despedirlos como correspondía.

—Muchas gracias, pero no era necesario que vinieras, en especial teniendo tantas obligaciones pendientes por cumplir —le dijo la azabache luego de romper el abrazo.

—Descuida. Es cierto que el trabajo sobra y más ahora con mi rol de mamá, pero hoy estoy aquí en calidad de amiga, así que cuestiones relacionadas a la Corona no tienen relevancia.

—Es evidente que ser reina tiene sus ventajas en cuanto a determinadas libertades —comentó el ojiazul, haciendo que la aludida soltara una risita—. Una vez más te agradezco por haber respondido a mi solicitud con diligencia. Sé que debió parecerte muy repentino, pero de no ser por tu buena voluntad habría demorado más en llevar a cabo mi acometido.

—No hay de qué, excapitán. Siempre es un placer ayudar a viejos camaradas, aunque he de decir con toda honestidad que aún estoy asimilando la noticia —se dibujó una amplia sonrisa en su rostro mientras miraba a ambos alternadamente—. ¿Quién podría haber imaginado que algo así sucedería entre ustedes?

—El destino y sus designios son todo un misterio, pero sin lugar a duda han sabido mover bien sus hilos —mencionó Mikasa para luego mirar a Levi—. Y estamos más que conformes con eso.

—Me arrebataste las palabras de la boca —replicó él, esbozando una sonrisa.

—El amor se siente en el aire —se atrevió a expresar Historia, justo antes de que el estridente sonido del barco les advirtiera que estaba por partir—. Ay. Creo que me he tomado más tiempo del que suponía —se disculpó—. Bueno. No les entretengo más, así que vayan y sean felices como se lo merecen.

—Por supuesto —sonrió la azabache—. Despide a Jane de nuestra parte, y no te olvides de darme cuidando la casita, ¿sí? —le entregó las llaves de la misma.

Ella se lo prometió y, tras decirse "Hasta pronto", los dos dieron media vuelta y avanzaron hasta subirse al navío. Una vez llegaron a cubierta, esperaron mientras notaban de reojo a más personas que aparecían —seguramente turistas—, y cuando no faltó nadie por abordar, iniciaron finalmente el viaje, navegando mar adentro y alejándose pronto de la costa bajo el agradable clima primaveral que los acompañaba.

—Le agarraste cariño a tu morada provisional en Shiganshina, ¿no? —habló Levi luego de unos minutos de silencio, recordando las últimas palabras dirigidas a Historia.

—De cierta manera. Al momento de empezar a vivir ahí, me pareció un lugar común y corriente, pero ahora guarda un significado especial gracias a ti.

—Y por ello quieres que lo preserven.

—Así es. También servirá como guarida durante las visitas anuales, aunque su connotación simbólica será la que prevalezca, misma que siempre me recordará el peregrinaje que realizaste para encontrarme y abrirme tu corazón de la forma más dulce.

—Sigues cautivada por mi confesión, por lo que veo —dijo estoico, pero con algo de orgullo escondido en su tono—. ¿Quieres que te la repita?

—¿Te atreverías? —elevó una ceja, incrédula.

🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora