—¿Qué? —parpadeó un par de veces, perpleja.
—Lo que escuchaste. Ya que no quieres seguir con los Leonhart, te ofrezco como otra alternativa que te quedes en mi casa.
—No, no, no —dijo atropelladamente—. Agradezco la intención de verdad, pero no creo que... —se detuvo de golpe al caer en cuenta de algo—. Un momento... ¿cómo que tu casa? ¿Cuándo fue que...? —lo miró con desconcierto.
—El lapso en el hospital no sirvió únicamente para recuperarme —le causó cierta gracia su expresión, aunque no la culpaba—. Después de que te contara sobre mi decisión de quedarme, hallé el modo de ponerme en contacto con Historia. Le envié una breve carta en la que le expliqué la situación, haciendo alusión a que necesitaba el dinero que me correspondía por mis años sirviendo a la Legión, y luego de recibir su afirmativa y me lo enviara, procedí a buscar un lugar una vez me dieron el alta —hizo una pausa—. Gracias a la generosidad de la familia de Falco, tuve un techo por unos días, pero en cuanto encontré una casa, hice los arreglos necesarios y me mudé de inmediato.
—Ya veo —"Qué meticuloso y organizado", pensó, aunque no debía sorprenderse. Se trataba de él, después de todo—. Había olvidado por completo eso de la jubilación por pertenecer a la milicia.
—Es un derecho que nos corresponde. Quizá no nos hace millonarios, pero nos asegura una vida tranquila por una buena temporada, lo que es suficiente por el momento —se encogió ligeramente de hombros—. Pero volviendo al tema inicial, ¿aceptas venir conmigo?
—¿Estás seguro? Es que... no quiero ser ninguna molestia.
—No digas tonterías. Hemos convivido en muchas ocasiones y lo hemos hecho bien a pesar de la diferencia de nuestro carácter. ¿Qué de nuevo habría en este caso?
—Supongo que nada, pero... déjame pensarlo, ¿sí?
—Está bien —mencionó estoico y algo desafiante—. Tienes veinte segundos para hacerlo.
—¿Eh? Eso no es justo —protestó, frunciendo el ceño.
—Te quedan quince. Es la única oportunidad que tienes para tomar una decisión, y si llegas al cero y no respondes, lo interpretaré como una negativa y me iré.
—Qué odioso —murmuró entre dientes, pero tras considerarlo sin dar demasiadas vueltas, recordó que solo sería temporal, así que...—. Está bien. Acepto la oferta, pero antes debo ir por unas cosas a la casa de los Leonhart.
—Adelante entonces. Te esperaré en la pileta al otro lado de la calle.
Asintió y, sin soltar la mochila, se perdió entre la multitud para dirigirse al lugar mencionado. Aún le parecía extraño que él le hubiese hecho esa propuesta sin un ápice de vacilación, y aunque por un breve instante pareció querer retractarse, alejó cualquier tipo de duda y se convenció de que era la opción más segura tras su resolución de querer separarse de los Leonhart, por lo que, dispuesta a compensar en algo su buena voluntad, continuó su camino hasta llegar y tocó la puerta, esperando fervientemente que el padre de Annie estuviera ahí.
Pasaron algunos segundos y finalmente fue atendida. Vislumbró alegría en el rostro del dueño que no tardó en darle la bienvenida antes de dejarla pasar, preguntándole qué tal le había ido, pero tras responder sin ahondar demasiado en detalles, procedió a contarle que se iría de ahí y que había vuelto para retirar lo que había dejado durante su ausencia.
—Es una pena. Te habías convertido en un miembro más de nuestra pequeña familia.
—Agradezco la estima, pero ya venía siendo hora de que los dejara.
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🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)
FanfictionLa guerra acabó y, con ello, nuevos vientos se avecinaban como antesala a una era de redención y paz. Los caminos que tomaron los sobrevivientes eran un reflejo de sus nuevas aspiraciones, y aunque Mikasa y el ex Capitán Levi optaron por una vida má...
