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Una carta llegó algunos días después mientras Mikasa, concentrada y de buen ánimo, barría el porche de la casa. La recibió del cartero tras detener su labor y le agradeció antes de echarle un vistazo a la línea curiosamente escrita en el sobre que decía "Para Levi Ackerman", por lo que se giró y atravesó el umbral para dirigirse hacia donde él estaba, encontrándolo justo cuando terminaba de limpiar uno de los cuartos.

Se acercó cuando se percató de su presencia y entregó lo que le correspondía. Él dejó de lado el plumón que cargaba y abrió el sobre para sacar la hoja interior y desdoblarla, centrando su mirada en el contenido y elevando ligeramente las cejas en un gesto de asombro, mismo que no pasó desapercibido por la azabache quien había decidido no moverse de su sitio.

—¿Alguna novedad? —inquirió con cautela y curiosidad.

—Sí. Lo que estábamos esperando —alzó la vista para mirarla—. Ya nos asignaron nueva actividad dentro del programa de voluntariado.

—¿De verdad?

—Míralo por ti misma —le tendió la carta para que la leyera.

Ella la tomó y así lo hizo, repasando detenidamente lo que allí se exponía y moviendo su cabeza en afirmativo luego de finalizar.

—¿Qué te parece?

—Estupendo. Me emociona mucho la idea, más de lo que puedes imaginar.

—Eso es bueno —asintió—. A mí también me parece interesante, aunque...

—¿Aunque? —lo instó a que continuara.

No respondió de inmediato, perdiéndose unos instantes en sus reflexiones.

—Es probable que nos encontremos con un par de conocidos —dijo al fin.

—Ah, ¿sí? ¿Y quiénes son ellos si se puede saber?

—Lo descubrirás mañana, así que optaré por dejarte con la intriga —ella entrecerró los ojos ante su respuesta, haciendo que él esbozara una sonrisa antes de moverse hacia la puerta y salir del lugar.

Entre la expectativa y la rutina compartida a la que ya se había acostumbrado, transcurrió la jornada hasta que el día siguiente hizo acto de presencia bajo un alba particularmente hermosa. Abandonaron la casa temprano vistiendo ropa acorde a la nueva labor que estaban próximos a desempeñar e iniciaron el trayecto hacia la metrópoli, encontrándose con algunos conocidos del campamento al momento de arribar a la terminal terrestre designada como punto de reunión inicial y vislumbrando, poco después, a Yelena junto a otras personas que cargaban cajas de madera y palas.

—Muy bien. Ya están todos los convocados —dijo la rubia luego de tomar lista—. Podemos partir. Se les dará las indicaciones cuando lleguemos.

Las cosas fueron llevadas a uno de los vagones del tren que los esperaba y, una vez subieron, escucharon el sonido estridente del silbato encima de la cabina que anunció el comienzo de la travesía. Contrario a la zona de refugiados que quedaba a varios kilómetros, el lugar al que iban no estaba muy lejos, por lo que apenas y demoraron media hora en arribar a la siguiente estación y desembarcaron lo que necesitaban para trasladarse a su nuevo destino.

Mikasa ayudó con las palabras mientras miraba cómo, paulatinamente, se acercaban a una amplia zona despejada que se extendía decenas de hectáreas en todos los puntos cardinales. Apenas una fracción tenía puntos verdes y lo que restaba no era más que tierra seca, pero al detenerse cerca de la primera notó a varias personas agachadas y sumergidas en su labor, desviando luego su atención hacia Onyankopon que apareció desde un costado mientras los saludaba y escuchando lo que tenía para decirles hasta que...

🍃MY SECOND CHANCE🍃 (RIVAMIKA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora