CAPÍTULO 16

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Tarantina

Los días transcurrieron, días de insultos, días de mejoras para la reina, días en los que en vez de preferir estar en el castillo iba a pasar un rato con Martín que si pude dejarle más en claro que solo follabamos, aunque se niega a aceptarlo de igual formas no es mala compañía, días en los que estuve visitando las profundidades del risco y conociendo a cada persona oscura y ayudando cada vez que se ahogaban o intentaban ahogar en magia negra.

Algo que al parecer también hace Dexter y es un misterio que quisiera conocer.

La última vez que tuve contacto con Axel peleamos a gritos, mientras tenía detrás de él a Flora repitiéndole una y otra vez que se calmara y que mejor fueran hacer otras cosas.

—Déjame en paz, yo salgo y regreso a la hora que a mí se me da la gana -la furia se reflejaba en sus ojos dorados.

Y estoy segura que los míos arden de igual color.

—Este es mi castillo, mi reino y tienes que obedecerme —lo miro indignada y le sonrió falsamente.

—Pues te quedarás esperando, rey... —hago una reverencia con sarcasmo.

—Estás yendo contra mis leyes, estás yendo con los que van en contra de mi -Axel mira a Flora —, vete.

—Pero... -se queja ella.

—¡Que te vayas! —Flora desaparece del pasillo quizás a su habitación. Los ojos furiosos de Axel van contra mi —, sales con un común del pueblo y con un común con aires falsos de rey, estás siguiendo los pasos de los oscuros y visitando el risco con frecuencia, todo lo que haces, como tu rey, me da derecho a mandarte a castigar y por último darte pena en la hoguera.

—Haz lo que te dé la maldita gana, si quieres matarme hazlo —lo encaro y presiono mi índice en su pecho —, pero sino lo haces seguiré aquí haciendo lo que me plazca.

Axel apretó la mandíbula.

—Me largo de tu castillo —enfatizó la última palabra —, no te entiendo de verdad.

Es lo último que le digo antes de desaparecer de escena.

De ahí no volvió a dirigirme la palabra y por un momento pensé que la flecha que me lanzaron de la nada venía de parte de él, pero cuando vi a la madre de él sonriendo con un arco en la mano ahí lo entendí todo.

Ella está mucho mejor, camina y tiene más energías que antes..

Flora y Axel...

Últimamente están agarrados de la mano, ella sentada en sus piernas, así que podrán imaginar mi sorpresa cuando él se me acerco solo en la mañana.

—Mi madre ya está perfectamente bien —dejo mi taza de café en la mesa —, te concedo piedad, puedes largarte, pero tiene que ser para siempre.

Me quedo totalmente quieta, no lo entiendo, hasta por un momento llegué a pensar que me quería cerca de él para así cuando menos lo espere clavarme un cuchillo en la garganta, pero ¿me está dejando ir?

—Creí que me dejarías quedar el tiempo suficiente como para matarme de sorpresa —le respondo de manera tranquila, o intentándolo.

—Pues, quiero que te largues lejos —la puta seriedad de su rostro es una mierda.

—Ok, ¿quieres café? —Le ofrezco sirviéndole en una taza.

—No —es lo único que responde con aires de aburrimiento o enojo reprimido. Se fue dándome la espalda.

Cuando desaparece dejándome sola, lo primero que hago es reventar la tetera y taza al piso con un gran manotazo.

El estruendo resuena y maldigo por mi puta debilidad, tantos malditas años, fueron demasiados... Nunca tuve el valor para envenenarlo, tanta práctica de lucha, tanta mierda que hice...

MALDITO REY BRUJO [#5]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora