Capítulo 06: Ojos rojos.

107 56 5
                                    

Domingo, 26 de Febrero de 2012.


La paranoia corría por la mente de Leví como una plaga. Desde la desaparición de su hermana, su vida se había ido en picada. Las calles de la ciudad se le hacían como un laberinto de sombras, y cada una de las personas con las que hablaba parecían sus enemigos. En la estación policial, sus camaradas se encontraban trabajando en el caso de su hermana. Ellos realmente trataban de conseguir alguna pista de Astrid, pero ninguno parecía estar tan interesado en el caso, como él.

Leví no supo como contar lo que había sucedido aquella noche. Cuando fue por su hermana, y solo se encontró con una escena del crimen. Pero, él sabía que lo peor fue cuando esa etiqueta. Esa única evidencia que dejaba como culpable a la tienda maldita. Se quemó. Se encendió en llamas, hasta que desapareció.

El detective contó lo mejor que pudo la situación. Y por eso, acabaron dandole días libres. En la comisaria, en lugar de asimilar sus palabras, pensaron que estaba perdiendo la cabeza por su hermana desaparecida.

Nadie realmente lo escuchó cuando el pelinegro soltó desesperado: «Mi hermana está desaparecida. Y esa tienda de Madame Fame tiene algo que ver. Algo no anda bien con ese lugar. Pienso que no venden mascotas cualquieras. Esa mujer vende cosas más siniestras, y tenemos que darle un arresto inmediato».

Lo peor no fue que sus compañeros se echaran a reir en su cara. Lo peor fue que todos pensaron que Leví estaba enloqueciendo. Le dieron libre todo el mes, y le pidieron que descansara. Que ellos se encargarían del caso de su hermana mientras que él recuperaba los estribos. Pero durante esas dos semanas que pasaron, Leví no había hecho más que perder la cabeza.

Durante las noches no podía dormir. Cada vez más se sentía paranoico. Soñaba con su hermana desaparecida, que le pedía ayuda a gritos. Y las cosas empeoraron esa noche en la que recayó. Cuando fue a un callejón, y compró la única cosa que lo haría sentir mejor: cocaína.

Quizás, por eso estaba tan nervioso. Pero extrañamente la cocaína había sido su único alivio. Hasta que esa noche tuvo otro brote psicótico, en el que no pudo seguir estando encerrado en casa. Sus camaradas, no parecían estar realmente interesados en encontrar a su hermana. Ellos estaban buscando un cadáver. Y Leví, estaba convencido de que la mujer de esa tienda le daría las respuesta que él necesitaba.

Y el detective, consumido por la desconfianza y la desesperación de lo que presenció esa fatídica noche, se dirigió en su coche a la tienda del centro, esa misteriosa tienda de Madame Fame. Donde llegó casi en tiempo record, aparcó bruscamente frente al pequeño edificio. Y se bajó del auto tambaleandose un poco, debido a la droga.

El polícia estaba completamente paranoico, pero se obligó a mantener la compostura cuando descendió los peldaños bajos. Y sin más, abrió aquella puerta dorada, que pateó con el pie antes de entrar, violentamente. Parecía borracho, pero estaba cegado por su paranoia.

Cuando entró solo se encontró con un laberinto rojo de cortinas. No se oía ningún sonido excepto el de su propia respiración. Leví avanzó bruscamente, y en medio de su rabia, abrió cada una de las cortinas por donde pasaba, revelando que del otro lado habían pasillos. Oscuros pasillos a los que el detective no se metió. Hasta que en una de esas cortinas, se encontró violentamente con la figura de esa esbelta mujer. Madame Fame apareció casi fantasmalmente frente suyo, y lo miró con ojos enormes.

—Creo que es de mal gusto husmear dentro de propiedades ajenas... —sus palabras salieron con ese mismo tono lúgubre que su expresión, y la mujer gigante salió despacio de entre las cortinas. Leví retrocedió, mirandola casi que con pánico, pero a la vez con rabia—. ¿A qué debo el placer de su visita, detective? —le preguntó directamente con esa voz melodiosa, y el hombre retrocedió aun más. Hasta que casi se pegó contras las paredes, sin despegar la mirada de ella.

La tienda de animales extraños de Madame FameDonde viven las historias. Descúbrelo ahora