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Jisoo conducía con tranquilidad por las calles de Seúl, disfrutando del suave ronroneo del motor de su automóvil, una compra reciente de la que seguía sintiéndose particularmente orgullosa. De vez en cuando desviaba la mirada hacia Lisa, que ocupaba el asiento del copiloto, solo para encontrarla señalándole alguna dirección o comentando cualquier detalle irrelevante del camino. Aunque conocía perfectamente la ruta al aeropuerto, no tenía intención alguna de decírselo. Escuchar a Lisa hablar era una de esas pequeñas cosas que siempre lograban mejorarle el día.

─ En la próxima salida gira a la derecha.

─ Lisa, faltan como diez kilómetros para eso ─respondió Jisoo entre risas.

─ Bueno, te estoy anticipando.

─ Qué considerada.
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‎En contraste con la ligereza que ocupaba los asientos delanteros, el ambiente en la parte trasera era completamente distinto.
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‎Jennie permanecía junto a la ventana, observando cómo la ciudad desfilaba frente a sus ojos. Sin embargo, apenas registraba lo que veía. Su mente estaba demasiado ocupada imaginando escenarios que cambiaban cada pocos segundos.

‎¿Qué pasaría cuando Rosé la viera?

Porque durante dos años había imaginado ese reencuentro de cientos de formas distintas. Y en ninguna de ellas Rosé parecía feliz de verla.

A veces la imaginaba ignorándola por completo. Otras, limitándose a saludarla por educación. En las peores versiones, la veía alejarse exactamente igual que en sus sueños. Como si ella ya no significara nada.

Sintió un nudo formarse nuevamente en su estómago.

─ Jennie.

La voz de Jisoo apenas llegó a sus oídos. O quizás sí la escuchó y simplemente no la procesó. Fuera como fuera, no respondió.

─ Jennie.

La segunda vez ocurrió exactamente lo mismo.

Lisa levantó la vista de su celular y sonrió divertida.

─ Está en otro planeta.

Jisoo suspiró.

─ Jennie.

Nada.

─ ¡Jennie!

La voz de la mayor resonó finalmente por todo el vehículo. El tono de frustración en su voz esta vez no pasó por alto para la joven coreana, quien dio un pequeño sobresalto y parpadeó varias veces antes de regresar a la realidad.

─ ¿Qué?

‎─ Por Dios, al fin. ─Lisa negó con la cabeza—. Te llamamos como seis veces.
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‎─ Perdón. Estaba pensando.
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‎─ Nos dimos cuenta.

Jisoo la observó un momento por el retrovisor, su expresión suavizándose. No dijo nada de inmediato, pero su mirada dejaba claro que sabía exactamente en qué pensaba su amiga.

─ Espero que sea en cómo vas a solucionar las cosas con Chaeyoung.

Jennie soltó un suspiro pesado, inclinando la cabeza mientras sus dedos jugaban con el borde de su abrigo.

─ No tengo idea. ─Su voz sonó más pequeña de lo habitual─. El tiempo que va a estar aquí es muy poco. Ni siquiera creo que se alegre de verme...

‎Lisa soltó un murmullo sin apartar la vista del teléfono.
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‎─ Con esa actitud, cualquiera.
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‎─ Gracias. Me ayudas muchísimo.
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‎El sarcasmo fue tan evidente que incluso Jisoo tuvo que contener una sonrisa.
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‎─ Solo digo la verdad. —Lisa finalmente guardó el celular y se volvió hacia Jennie—. Llevas una hora imaginando todo lo que va a salir mal.
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‎─ Porque probablemente salga mal.

Última OportunidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora