Alrededor de dos semanas habían transcurrido desde que Rosé perdonó a Jennie, y poco a poco, las cosas parecían mejorar entre ambas.
La joven castaña avanzaba con Chaeyoung a un ritmo que esta última marcaba, respetando sus tiempos y espacios. Jennie sabía que cualquier intento de apresurar las cosas podría arruinar los pequeños progresos que tanto valoraba. Por eso, decidió seguir un enfoque simple pero constante: nunca hacía algo que Rosé no hubiera hecho primero.
Si la australiana se sentaba a su lado en el sofá, ella lo hacía en otras ocasiones, manteniendo la misma distancia que su compañera consideraba cómoda. Si Rosé iniciaba una conversación, ella ponía todo de su parte para mantenerla viva durante horas en los días siguientes. Y si Rosé le pedía que la acompañara a algún lugar, siempre estaba disponible, incluso si eso significaba reorganizar su agenda repleta.
Aunque había avanzado más de lo que había imaginado en tan poco tiempo. Aún había gestos simples que le costaba no poder realizar, diminutos detalles que extrañaba profundamente: tomar su mano sin motivo, abrazarla con cariño después de una broma, o simplemente llamarla por el tierno apodo que tanto le gustaba. Esos límites, aunque aparentemente pequeños, le pesaban. Pero se repetía a sí misma que la paciencia sería su mejor aliada.
En la actualidad, las más jóvenes de la casa esperaban en la sala a que Jennie terminara de alistarse. Tenían planeado ir a la agencia de publicidad que las ex raperas del grupo manejaban juntas. La mayor de todas no estaba con ellas desde hace cuatro días, ya que había viajado a Estados Unidos para filmar episodios de su más reciente drama y regresaría esa misma tarde.
Lisa tamborileaba los dedos sobre el reposabrazos del sofá mientras miraba el reloj por enésima vez.
─ ¿Estás segura de que quieres acompañarnos? ─preguntó, lanzándole una mirada curiosa a su compañera.
Rosé rodó los ojos, cansada de la misma pregunta que había escuchado más de una vez desde que despertó.
─ Me has estado insistiendo en que vaya desde ayer. ¿Y ahora me preguntas eso?
─ Solo quiero asegurarme de que vas por voluntad propia.
─ Sí, Lisa. Además, no quiero quedarme sola en casa tanto tiempo.
─ Perfecto. ─La tailandesa sonrió ampliamente y miró nuevamente el reloj de la pared─. ¿Por qué se demora tanto? ─bufó.
Pero justo cuando iba a extender su queja, la vibración de su celular captó su atención. Miró la pantalla y sonrió al ver el contacto.
─ Eh, Chae, ¿puedes decirle a Jennie que se apure, por favor? ─Señaló su celular, poniéndose de pie─. Mientras tanto, tengo que atender esta llamada.
─ Está bien. ─La australiana asintió, levantándose sin pensarlo dos veces y se encaminó hacia el cuarto de la castaña.
Lisa esperó hasta asegurarse de que su amiga estuviera lo suficientemente lejos antes de contestar la llamada. Su voz bajó un poco mientras hablaba.
─ Hola, Sooyoung... ¿Entonces si vas a poder venir?... ─Una sonrisa divertida apareció en sus labios al escuchar la respuesta afirmativa al otro lado─. Genial, ya me encargué de todo. ─Hizo una pausa, como si estuviera asegurándose de que nadie más la escuchara─. Bien, este es el plan...
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Rosé estaba a punto de tocar la puerta de la habitación de Jennie cuando notó que estaba entreabierta.
─ No creo que se moleste si no toco. ─murmuró para sí misma, mientras empujaba suavemente la puerta─. Jennie, dice Li- ─Las palabras murieron en sus labios ante la escena que se encontró.
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Última Oportunidad
De TodoUna relación secreta algún día ve la luz, Jennie lo sabía, pero no estaba lista para enfrentar la verdad y admitir públicamente que lo que compartía con su compañera de grupo iba más allá de una simple amistad. El miedo fue su peor aliado al cometer...
