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(Seúl, 2020)

El edificio hervía de actividad desde temprano. Asistentes corrían de un lado a otro con carpetas en las manos, maquillistas realizaban los últimos retoques antes de la grabación y miembros del equipo técnico comprobaban una y otra vez que todo estuviera listo para el inicio de la jornada. BLACKPINK había sido invitado a participar en la promoción de Lovesick Girls dentro de Running Man, uno de los programas de variedades más populares de Corea.

La noticia había emocionado especialmente a las cuatro integrantes. No solo porque disfrutaban participar en programas de entretenimiento, sino porque el elenco de Running Man siempre conseguía que se sintieran cómodas. Después de tantos años frente a cámaras, eran pocas las producciones donde podían relajarse lo suficiente para mostrarse tal como eran. Y aquel era uno de esos lugares.

Especialmente para Jennie. Su cercanía con varios de los conductores era conocida por todos, y cada vez que recibían una invitación del programa, su entusiasmo resultaba imposible de ocultar.

Mientras tanto, en el estacionamiento del edificio, dos camionetas aguardaban para trasladarlas al lugar de grabación.
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‎Como ocurría casi siempre, las integrantes ya tenían una distribución implícita. ‎Las mayores ocupaban un vehículo. ‎Las menores el otro.
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‎Era una costumbre que se había formado con los años.

‎─ Va a ser muy divertido. ─Lisa caminaba junto a Rosé mientras ajustaba distraídamente la correa de su bolso─. ¿Te imaginas si vuelven a hacer esos juegos donde tienes que confesar secretos?
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‎La joven australiana soltó una risa.
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‎─ Espero que no.
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‎─ ¿Por qué?
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‎─ Porque todavía no supero lo que terminé contando la última vez.
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‎La menor estalló en carcajadas al recordar el momento.

Cuando llegaron junto a los vehículos, Lisa se dirigió automáticamente hacia el de siempre. ‎Sin embargo, notó que su compañera caminaba en dirección contraria.
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‎─ Chae.
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‎La pelirosa se detuvo.
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‎─ ¿Hm?
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‎─ Nuestro auto es este. ─Lisa señaló el otro automóvil.
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‎Rosé miró la camioneta como si acabara de recordarlo. Y una sonrisa demasiado inocente apareció en sus labios.
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‎─ Ah, cierto. Olvidé decírtelo. Le pedí a unnie que cambiáramos lugares por hoy.
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‎La tailandesa parpadeó confundida.
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‎─ ¿Qué?
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‎─ Tú irás con ella y yo con Jennie.
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Lisa entrecerró los ojos y la miró con sospecha. Aquello estaba ocurriendo con demasiada frecuencia.

─ Últimamente pasas mucho tiempo con Jennie.

Cruzó los brazos, negando con la cabeza.

─ Lo sabía. Después de años de amistad, así es como termina todo.

La sonrisa de Rosé vaciló. Solo un instante. Pero fue suficiente para que una punzada de alarma le recorriera el pecho.

─ ¿Qué quieres decir? ─preguntó, intentando sonar despreocupada.
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‎─ ¿Me estás cambiando por ella, no es así?

Rosé se quedó mirándola unos segundos.

Y entonces sintió cómo toda la tensión abandonaba sus hombros de golpe. El alivio fue tan inmediato que casi se echó a reír.

Última OportunidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora