(Seúl, 2020)
Todo un equipo se movía con rapidez, ajustando los últimos detalles para la actividad del día. Las cuatro chicas habían sido invitadas a promocionar su reciente sencillo, Lovesick Girls, en el reconocido programa de variedades Running Man. El programa era uno de los favoritos del grupo y los conductores, con sus carismáticas personalidades, siempre lograban sacar sonrisas genuinas de ellas. Eran muy apreciados por todas las integrantes, especialmente por Jennie, quien había compartido pantalla con ellos en más de una ocasión.
Como era costumbre, las integrantes serían transportadas al lugar en dos autos, organizadas en parejas. Las maknaes solían ir juntas en uno, mientras las mayores compartían el otro. Todo marchaba según lo previsto y ya estaban a punto de partir.
Lisa y Rosé caminaban juntas hacia los vehículos, conversando animadamente sobre lo que les esperaría en el programa.
─ ¡Va a ser muy divertido! ─exclamó Lisa, riendo─. ¿Te imaginas si nos ponen retos para confesar algún secreto?
─ Espero que no, aún no superó lo que dije sobre porque peleabamos la última vez. ─respondió Rosé entre risas, recordando su confesión.
Al llegar cerca de los autos, la pelirosa comenzó a dirigirse hacia el vehículo de la izquierda.
─ Chae, nuestro auto es el de acá. ─dijo Lisa, señalando al otro con el ceño fruncido.
─ Oh cierto, se me olvidó decirte: le pedí a unnie hacer una excepción por hoy. Está vez iré con Jennie, y Jisoo irá conttigo.
La tailandesa ladeó la cabeza, mirándola con sospecha.
─ Últimamente pasas mucho tiempo con Jennie. ¿Acaso me estás cambiando por ella?
─ Probablemente. ─Rosé giró los ojos, divertida, y antes de que su amiga pudiera añadir algo más, corrió hacia el auto donde la castaña se encontraba, dejando a la tailandesa rezongando en voz baja.
Dentro del vehículo, Jennie estaba distraída, desplazando su dedo por la pantalla de su celular. El sonido de la puerta al abrirse la sacó de su concentración, y levantó la mirada esperando ver a Jisoo. Sin embargo, su expresión cambió al encontrarse con su compañera australiana.
─ Rosie, te equivocaste de auto. El tuyo es el de al lado.
La joven pelirosa cerró la puerta detrás de sí y le dirigió una sonrisa antes de acercarse. Sin mediar palabra, se inclinó hacia ella, entrelazando suavemente sus brazos.
─ Hoy quiero ir con mi novia. ─susurró cerca de su oído, antes de depositar un beso breve y cálido en sus labios.
Jennie sintió el calor subir a sus mejillas, y el sonrojo tiñó su rostro de manera evidente. Acción que rápidamente desapareció al recordar dónde se encontraban. Sus ojos recorrieron con nerviosismo el interior del vehículo, asegurándose de que nadie las hubiera visto. Agradeció que aún solo estuvieran ellas dos en el auto.
─ Rosé, ya hemos hablado sobre esto... ─intentó decir con voz firme, pero su menor la interrumpió al colocar un dedo sobre sus labios.
─ Solo por hoy, déjame estar cerca tuyo más de lo habitual. Por favor.
La mirada de Rosé era tan suave y dulce, que Jennie sintió cómo su resolución tambaleaba. Esos ojos, tan brillantes y llenos de cariño, siempre tenían el poder de desarmarla. ¿Cómo podría negarle algo, especialmente hoy, que cumplían un año de relación?
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Última Oportunidad
RandomUna relación secreta algún día ve la luz, Jennie lo sabía, pero no estaba lista para enfrentar la verdad y admitir públicamente que lo que compartía con su compañera de grupo iba más allá de una simple amistad. El miedo fue su peor aliado al cometer...
