23

793 84 8
                                        

Temprano en la mañana, Jennie salió del cuarto con la misma discreción con la que había entrado la noche anterior. Cerró la puerta con cuidado, tratando de no perturbar el tranquilo sueño de su menor.

Al girarse, su corazón casi saltó de su pecho al encontrarse con Jisoo frente a ella, con una expresión seria en el rostro. La azabache había estado esperando allí, anticipando su salida.

─ Jisoo... ¿qué haces aquí parada tan temprano? ─Jennie esbozó una sonrisa nerviosa, tratando de aparentar calma.

─ ¿Qué han estado haciendo ustedes dos? ─preguntó Jisoo sin rodeos, con una mirada penetrante que indicaba que la había estado observando todas esas veces.

─ Solo dormir... ─murmuró Jennie, esquivando la mirada intensa de su amiga. Pero la azabache permaneció observándola escéptica─. Bueno... también nos besamos... ─admitió tímidamente─. Pero te prometo que nada más que eso.

─ ¿Y por qué te escabulles cómo si estuvieran haciendo algo malo?

─ No me escabullo...

─ ¿Entonces cómo se le llama ir a la habitación de Chaeyoung de noche cuándo "todas" estamos dormidas, y salir de ella muy temprano para que nadie se entere?

La pequeña coreana bajó la cabeza, incapaz de encontrar una respuesta convincente. Sin querer admitirlo, sabía que el comportamiento se sentía como un eco del pasado, cuando mantenían su relación en secreto. Sin embargo, esta vez era diferente. Ahora, ni siquiera estaban oficialmente juntas, y eso hacía todo más confuso.

Jisoo relajó su expresión, dejando que la tensión se relajara un poco.

─ ¿Ya han formalizado algo?

Jennie permaneció en silencio, mordisqueándose el labio inferior mientras desviaba la mirada.

─ Jennie.

─ ¿Por qué tantas preguntas? ─respondió, mirando a su contraria con un destello de irritación cruzando sus ojos─. No estamos haciendo nada malo.

Pasó junto a Jisoo, dirigiéndose molesta a su habitación.

─ No se trata de eso y lo sabes. ─insistió la azabache, siguiéndola─. ¿Qué van a hacer cuando Rosé se vaya? ¿Han hablado al menos de eso?

Jennie la ignoró y abrió la puerta de su habitación.

─ Jen, espera. ─Jisoo la detuvo antes de que pudiera entrar.

─ ¿Qué? ─exhaló la castaña con cansancio, sin mirarla.

─ Solo... no te ilusiones demasiado.

Lo último que Jisoo escuchó fue el eco de la puerta cerrándose de golpe, dejándola sola en el pasillo.

Nadie más que ella, tal vez Lisa, deseaba que sus amigas volvieran a estar juntas. Pero no era ingenua; había observado lo suficiente para notar lo que tal vez ni ellas mismas querían admitir.

Durante las últimas semanas, había estado observando con atención cada interacción de sus amigas. Al principio, se sintió aliviada al verlas pasar tanto tiempo juntas. Sin embargo, pequeños detalles comenzaron a inquietarla.

Lograba leer las señales, esos sutiles destellos de duda en los ojos de Rosé, que se escondían detrás de una sonrisa que nunca llegaba a iluminar su mirada por completo. Había notado cómo la australiana reaccionaba cuando el tema de su futuro con Jennie surgía de forma sutil en las conversaciones. Su mirada se perdía por un breve instante, sus respuestas eran siempre tardías, vacilantes, casi mecánicas, como si estuviera intentando convencerse de algo que no sentía con certeza. Y muchas veces evadía el tema, desviando la conversación hacia algo más seguro.

Última OportunidadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora