El pasillo estaba sumido en un silencio absoluto. La casa aún se sentía tranquila a esa hora de la mañana, hasta que un par de pasos rompieron la quietud. Unos pasos que cualquiera allí reconocería al instante.
Lisa, incapaz de resistirse a molestar a sus amigas, se dirigió sin titubeos a la habitación de Rosé. Tenía el día libre y, en lugar de desperdiciarlo sin hacer nada, había decidido invertir su tiempo en algo mucho más entretenido: pasar junto a su mejor amiga.
Sin molestarse en anunciarse, empujó la puerta con la confianza de alguien que lo había hecho cientos de veces antes.
─ Chae. ─canturreó con diversión mientras cruzaba el umbral, encontrándose con la joven rubia frente al espejo, cepillándose el cabello con detenimiento.
─ Hola, Lis. ─respondió Rosé sin apartar la mirada de su reflejo.
Lisa se apoyó despreocupadamente contra el marco de la puerta, cruzando los brazos mientras recorría a su amiga de arriba a abajo con una ceja arqueada.
─ Uy, qué sexy. Para quién te arreglas, ¿ah?
El rubor subió de inmediato a las mejillas de Rosé.
─ Para mí misma. ¿Se te ofrece algo? ─dijo con rapidez, antes de que la tailandesa pudiera comenzar a molestarla más.
─ Venía a proponerte ir al cine, pero al parecer tienes otros planes.
─ Bueno... ─Rosé dejó el cepillo sobre el tocador y giró para mirarla─. Tenía pensado pedirle a Jennie que me acompañara a comprar unos regalos para mis papás. Aunque podríamos ir todas juntas.
Lisa arqueó una ceja, claramente divertida.
─ Últimamente pasas mucho tiempo con Jennie. Antes me buscabas a mí o a Jisoo para pasar el rato, pero ahora solo escucho "Jennie, ¿quieres ir?", "Jennie, ¿me acompañas?", "Jennie, Jennie, Jennie."
El rubor de la australiana volvió con fuerza, extendiéndose hasta sus orejas.
─ N-No es verdad... También salgo con otros amigos. ─balbuceó, volviendo a girarse hacia el espejo, retomando su tarea.
La tailandesa dejó escapar una pequeña risa, disfrutando del nerviosismo de su amiga.
Se adentró más en la habitación, con una idea en mente. Había escuchado lo suficiente para saber que su plan de ponerla celosa había funcionado. Debía aprovechar el momento para hacer otra jugada en su próposito de juntarlas.
─ ¿Sabes algo, Chae? ─dijo con fingida inocencia, ladeando la cabeza─. Creo que disfrutas mucho de la compañía de Jennie últimamente. ¿Acaso hay algo que no me estés contando?
Rosé continuó arreglándose, calmadamente. ─ ¿Qué insinuas?
─ Mmh... solo digo que parece que aún te interesa. ¿O me equivoco?
La joven rubia ni se inmutó por el comentario.
─ Lamento, romper tus ilusiones, pero no es lo que piensas.
─ Oh, por favor. ─resopló Lisa, cruzándose de brazos─. ¿No has notado cómo te esfuerzas por encontrar cualquier excusa para que pasen tiempo juntas?
─ Solo quiero que nuestra amistad vuelva a ser lo que era, antes de que regrese a Australia. ─Se encogió de hombros─. No le veo lo extraño.
Lisa rodó los ojos. ─ Sí, claro. ¿Me vas a decir entonces que decidiste quedarte un mes más por eso?
─ Ya te lo dije. Me quedó porque ya no hay motivo para regresar tan rápido. ─musitó Rosé despreocupadamente, mientras tomaba una base.
La tailandesa la estudió en silencio por un momento, intentando descifrar si su amiga realmente creía en sus propias palabras o simplemente estaba fingiendo. Aunque tenía que aceptar que los argumentos que le estaba dando eran válidos... hasta cierto punto.
ESTÁS LEYENDO
Última Oportunidad
De TodoUna relación secreta algún día ve la luz, Jennie lo sabía, pero no estaba lista para enfrentar la verdad y admitir públicamente que lo que compartía con su compañera de grupo iba más allá de una simple amistad. El miedo fue su peor aliado al cometer...
