El día en que Rosé regresó a Australia, fue todo un desafío lograr que Jennie la soltara en el aeropuerto. A pesar de saber que se reunirían de nuevo pronto, la castaña se aferró a ella como un koala que no quiere soltar su preciada rama de eucalipto. No fue hasta que Jisoo intervino enérgicamente que Jennie la dejó ir. Una vez en Melbourne, Rosé apenas había puesto un pie fuera del aeropuerto cuando su teléfono comenzó a sonar con incontables mensajes y notas de voz de su pequeña novia, diciéndole que se cuidara y cuánto la extrañaba.
Al regresar a casa de sus padres, no fue posible ocultar que algo maravilloso le había ocurrido. Su rostro irradiaba felicidad, la sonrisa en sus labios era especialmente radiante y el brillo en sus ojos no pasaba desapercibido. Era inusual desde hace tiempo verla tan contenta, por lo que sus padres la recibieron con curiosidad y alegría, instándola repetidamente a que les contara qué había ocurrido durante sus vacaciones.
Pese a tanta insistencia, Rosé se mantuvo reservada y solo mencionó que le había hecho bien ver de nuevo a sus amigas. Quería revelarles su relación cuando su linda castaña estuviera con ella. La única que conocía el verdadero motivo de su felicidad era, por supuesto, Alice, quien no perdió la oportunidad de darle un buen sermón al respecto durante una larga noche, continuando incluso a la mañana siguiente.
Cuando llegó el momento de que Jennie emprendiera su viaje, la despedida resultó igualmente dolorosa para Lisa, Jisoo y, por supuesto, Sooyoung. Aunque intentaron mantenerse fuertes, el peso de la separación se hizo insoportable en el ajetreo del aeropuerto.
Jisoo, habitualmente la más firme del grupo, mordió el interior de su mejilla en un intento vano por contener las lágrimas, pero en cuanto Jennie la abrazó, su resistencia se desmoronó. Lisa, que hasta ese momento había tratado de mantener el ambiente ligero con bromas nerviosas, también sucumbió a la emoción, su voz quebrándose mientras le pedía que no se olvidara de ellas. Y luego estaba Sooyoung. No dijo mucho, pero su abrazo fue el más prolongado. En cuestión de segundos, las tres lloraban juntas, sin preocuparse por las miradas curiosas de los demás pasajeros.
Jennie las abrazó con toda la fuerza de su diminuto cuerpo. Sabía que las iba a extrañar con el alma, pero no ansiaba nada más que reencontrarse con su novia que la esperaba al otro lado del océano.
En cuanto pisó suelo australiano, apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de verse envuelta en un cálido abrazo. Rosé la recibió con una enorme sonrisa y la llenó de besos, susurrándole entre risas cuánto la había extrañado y lo feliz que estaba de tenerla de vuelta. Con orgullo brillando en sus ojos, Rosé la presentó oficialmente como su novia ante sus padres y su hermana. Sus padres, aunque inicialmente sorprendidos, la recibieron con los brazos abiertos, encantados de que fuera ella quien llenara de felicidad el corazón de su hija.
Todos en la familia Park recibieron a Jennie con entusiasmo.
Bueno, casi todos.
Alice, fue la única que no compartió el entusiasmo general. No era de extrañar, ya que era la única en conocer la historia completa de la pareja, incluyendo los momentos difíciles que su hermana había atravesado. Jennie sintió el peso de su escrutinio desde el primer momento y supo que tendría que esforzarse mucho para ganarse la confianza de su cuñada.
Y lo hizo.
Aunque al principio Alice la observaba con recelo, poco a poco fue testigo de la sinceridad en los ojos de la castaña, de la ternura con la que trataba a su hermana menor y del compromiso inquebrantable que demostraba en cada gesto. No hubo grandes discursos ni promesas elaboradas, solo acciones que hablaban más fuerte que las palabras.
Con el tiempo, la barrera entre ellas se fue desmoronando. Alice pasó de ser la hermana protectora y desconfiada a alguien que respetaba y confiaba en Jennie.
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Última Oportunidad
De TodoUna relación secreta algún día ve la luz, Jennie lo sabía, pero no estaba lista para enfrentar la verdad y admitir públicamente que lo que compartía con su compañera de grupo iba más allá de una simple amistad. El miedo fue su peor aliado al cometer...
