Jisoo empujó la puerta de la casa con un largo suspiro escapando de sus labios.
La jornada había sido agotadora. Apenas había grabado tres escenas, pero entre las luces del set, las repeticiones constantes y la carga emocional de su personaje, sentía cada músculo del cuerpo exhausto. Por eso había agradecido profundamente que el director le permitiera marcharse antes de tiempo. Lo único que deseaba era llegar a casa, ponerse ropa cómoda y olvidarse del mundo por unas horas.
Dejó las llaves sobre la mesita de la entrada y se quitó el abrigo con calma, disfrutando de la sensación familiar de estar de vuelta.
Sin embargo, cuando estaba a punto de dirigirse a la sala, un sonido apagado llamó su atención.
Frunció ligeramente el ceño.
Al principio fue apenas un murmullo, tan tenue que pensó que podía habérselo imaginado. Pero entonces volvió a escucharlo.
Un sollozo.
Su cuerpo se tensó de inmediato.
Sin pensarlo dos veces, aceleró el paso por el pasillo, sintiendo cómo una creciente inquietud le apretaba el pecho.
Al llegar a la sala, se quedó inmóvil durante un segundo.
La imagen de su novia sentada en el sofá, encogida sobre sí misma, con sus hombros temblando ligeramente mientras intentaba secarse las lágrimas con el dorso de la mano, hizo que el corazón de Jisoo se encogiera.
─ Lily, ¿qué pasó? -preguntó alarmada mientras se acercaba rápidamente. Se sentó a su lado y la rodeó con los brazos sin dudarlo.
Lisa se dejó abrazar de inmediato, refugiándose contra su hombro como si hubiera estado esperando precisamente eso.
─ Jennie no está...
El estómago de Jisoo dio un vuelco.
Se apartó apenas lo suficiente para mirar a la más joven.
─ ¿Qué quieres decir con que no está? -preguntó con rapidez─. ¿Se llevó sus cosas? ¿La llamaste?
Lisa negó con la cabeza.
─ No se llevó nada. Y sí la llamé, pero dejó el celular aquí.
Un escalofrío recorrió la espalda de la azabache.
Su mente comenzó a recorrer posibilidades a toda velocidad.
─ Quizá salió con Sooyoung.
─ Ya le escribí. Ella tampoco sabe dónde está.
El silencio que siguió duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para que los peores escenarios comenzaran a abrirse paso en la mente de la azabache.
Pero entonces recordó algo.
─ Espera... ¿y Rosé?
─ Tampoco está.
─ ¿Le escribiste?
Lisa asintió.
─ También le llamé. Pero no responde.
Jisoo guardó silencio unos segundos. Entonces, poco a poco, la tensión comenzó a abandonar sus hombros.
─ Entonces deben estar juntas.
La conclusión llegó con tanta naturalidad que incluso ella sintió alivio al pronunciarla.
La tailandesa levantó la vista.
─ ¿Crees?
─ Estoy casi segura.
Con delicadeza, llevó ambas manos al rostro de Lisa y limpió las lágrimas que seguían deslizándose por sus mejillas.
─ No llores. Jennie está bien.
O, al menos, eso esperaba.
La menor soltó una respiración temblorosa.
─ Es que cuando llegué y no la encontré... pensé que se había ido otra vez. Después recordé que Rosé también estaba, pero igual no pude evitar preocuparme.
La expresión de Jisoo se suavizó de inmediato.
Tomó el rostro de su novia entre ambas manos.
─ Tranquila. Ya pasó.
Y antes de que pudiera preocuparse de nuevo, se inclinó para dejar un beso suave sobre sus labios.
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Última Oportunidad
Hayran KurguUna relación secreta algún día ve la luz, Jennie lo sabía, pero no estaba lista para enfrentar la verdad y admitir públicamente que lo que compartía con su compañera de grupo iba más allá de una simple amistad. El miedo fue su peor aliado al cometer...
