Jisoo empujó la puerta de su casa con un suspiro largo y pesado. La jornada había sido agotadora, a pesar de que sólo había grabado tres escenas. Las luces del set, las repeticiones interminables y el peso de su personaje habían drenado sus energías. Sin embargo, agradecía profundamente que el director le hubiera permitido irse temprano. No había nada que deseara más que llegar a casa y desconectarse del mundo un rato.
Dejó las llaves sobre la mesita de la entrada y se quitó el abrigo sin apurarse, disfrutando el alivio de estar en su espacio. Pero justo cuando iba camino a la sala, un sonido suave, casi imperceptible, le hizo fruncir el ceño.
Los sollozos se hicieron más audibles mientras avanzaba. Su ritmo se aceleró instintivamente y apresuró el paso alarmada.
Al llegar a la sala, la imagen de su novia, encorvada sobre el sillón con los hombros temblando y lágrimas recorriendo su rostro, hizo que su corazón se encogiera.
─ Lily, ¿qué sucedió? ─preguntó mientras se sentaba a su lado, y sin dudarlo, la rodeó con sus brazos.
Lisa se dejó abrazar, apoyando su cabeza en el hombro de la azabache, buscando consuelo.
─ Jennie no está...
Jisoo sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Tomó a su menor de los hombros, tratando de entender la situación.
─ ¿Se llevó sus cosas? ¿Ya la llamaste?
Lisa negó lentamente con la cabeza. ─ No se llevó nada. La llamé, pero dejó su celular aquí.
─ Tal vez está con Sooyoung. Oh, espera, ¿y Chae?
─ Tampoco está... y no contesta.
La tensión que había comenzado a formarse en el cuerpo de la azabache se disipó poco a poco.
─ Entonces deben de estar juntas. ─Con ternura, pasó los dedos por las mejillas de Lisa, limpiando las gotas saladas que aún corrían por su piel─. No llores, Jennie está bien.
Al menos eso esperaba.
─ Lo sé, pero... cuando llegué y no la encontré, pensé que volvió a irse. Después recordé que Rosé estaba aquí, pero igual me preocupé.
Jisoo sonrió con ternura y tomó el rostro de su menor entre sus manos.
─ Tranquila, ya pasó.
Selló sus palabras con un beso corto, pero lo suficientemente reconfortante como para calmar a la joven tailandesa. Cuando se separaron, la volvió a atraer a su pecho, y se quedaron así un rato, en un silencio cálido y acogedor. Jisoo podía sentir cómo la respiración de Lisa se iba calmando poco a poco.
─ Oye ─murmuró de repente, con un tono travieso─ ¿te das cuenta de que tenemos la casa sola para nosotras?
Lisa, aún acurrucada en el abrazo, levantó la mirada con curiosidad. ─ ¿Y...?
─ ¿Qué hacemos normalmente cuando la casa está sola?
Lisa parpadeó, desconcertada al principio, pero luego sus ojos se iluminaron cuando entendió a qué se refería su mayor. Una sonrisa enorme, casi infantil, se formó en su rostro.
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Mientras tanto, en un restaurante cercano al río Han, una pequeña castaña observaba con los ojos bien abiertos la enorme cantidad de comida servida en la mesa. Una variedad infinita de platos se desplegaba frente a ella, formando un festín digno de alimentar a una familia entera.
─ ¿Vas a comer todo eso tú sola? ─preguntó, atónita, mirando a la chica sentada enfrente.
Rosé levantó la mirada del menú, sus ojos brillando con emoción.
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Última Oportunidad
De TodoUna relación secreta algún día ve la luz, Jennie lo sabía, pero no estaba lista para enfrentar la verdad y admitir públicamente que lo que compartía con su compañera de grupo iba más allá de una simple amistad. El miedo fue su peor aliado al cometer...
