10. Inicio de la batalla

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 Un poder con la capacidad de controlar y manipular a las personas; el ojo cicatrizado de Aiden mostró su verdadera forma

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 Un poder con la capacidad de controlar y manipular a las personas; el ojo cicatrizado de Aiden mostró su verdadera forma. Este ojo era nuevo y distinto a los ojos estrellas, parecía ser solo un fondo negro. Aquella esclerótica era completamente oscura, pero había una pequeña y brillante pupila coloreada por un hermoso blanco bastante llamativo. Aiden soltó unas pequeñas risitas mientras miraba a su víctima.

Steve, postrado en el borde del altísimo edificio, dio un paso que lo terminaría de tirar. Así, se lanzó.

En ese mismo lugar se encontraba Houston tirado en el suelo junto a varios moretones. Y también estaba Max, quién no sabía qué hacer y, debido a su falta de poder y habilidades, no era capaz de hacer mucho. Ambos no eran como William, que hasta esos momentos estaba en el primer lugar en la escala de poder de la banda.

—Ya no hay salvación, ese idiota tirará el edificio y todos morirán—comentó Aiden con tono amenazador. Miró a los muchachos, viendo como tenían la mirada plantada en el suelo gracias al temor que Aiden les provocaba. 

De pronto, como si se tratara de un sismo, el edificio comenzó a tambalearse, asustando todavía más a Houston y a Max. Aiden solo continuaba prolongando su ya tediosa risa. —Justo ahora el idiota de Steve está golpeando el edificio desde el primer piso. ¡Solo es cuestión de minutos antes de que todo se venga abajo! —gritó. Él manipulaba a Steve con la ayuda de su ojo oscuro.

Incluso, desde donde se encontraban ellos tres, se escuchaban los destrozos causados por los golpes de Steve. El ruido era tal cual se escuchaba, concreto siendo destruido. Ese hermoso ruido de destrucción llegó muy lejos, pero sin llegar a los oídos de Casey y Juxs y John y William.

La sensación de golpear el edificio desde su parte más baja era como talar un árbol. Los continuos golpes rindieron frutos cuando la estructura no logró sostenerse y, finalmente, comenzó su ansiado y temido derrumbe. 

Estrepitosos, horribles y nada agradables describía a los ruidos que causaba el inminente colapso del edificio más alto de toda la ciudad. ¡Mierda, se estaba cayendo! —¡JA! Este es su fin, malditos —exclamó Aiden.

Si Houston tuviera un espejo en esos momentos de tensión, se estaría mirando para ver si moriría viéndose sexy. Y, en el otro lado, estaba Max gritando como un perro cuando le pisas la cola por accidente. —¡¡¡Mierda, mierda, mierda!!! —se quejó Houston. Este mismo reconoció que la situación, efectivamente, era una mierda total.

Por accidente, tropezó, causando una total desgracia, pues se hallaba en el aire sin ningún tipo de suelo que pisar. —¡Esto es una mierdaaa! —gritó mientras caía.


En otro lado, William caminaba junto a John. Ya se encontraban más tranquilos luego de semejante situación y, ahora, estaban decididos a encontrar a Houston, pues lo abandonaron un "breve" momento. William ya no parecía estar tan destrozado, casi ni parecía que había llorado por más de cinco minutos seguidos. 

LA BANDAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora