Houston es un imbécil miserable que tiene que liderar a cuatro criminales un tanto raros para enfrentar las fuerzas de un Dios y sus súbditos.
Bizarra, random y única.
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Cuando miraron en el cielo a William y Steve, todos dieron por hecho de que las cosas mejorarían de tal manera que podrían derrotar a alguien como Igor. Dichoso golpe fue tan devastador que causó un daño severo a la raíz madre y que, además de eso, provocó un temblor inmenso en la misma. Aunque no lograron darle a Igor y terminar esa ardua batalla de una vez por todas, sí que consiguieron disminuir el nivel de altura de la raíz, cosa que sería de utilidad si alguien llegara a caerse, pues ya no sería tan fatal como lo era en un principio.
"¿¡Cómo fueron capaces de hacerle daño a mi raíz más fuerte!? Esto es malo, debo... hacer... algo"; esos eran los pensamientos de la segunda prueba, quién nunca creyó que el poder combinado de los dos más fuertes escalaría a un nivel tan alto como para hacerle frente a su mejor armamento.
Fue gracias a este mismo temblor que absolutamente todos los miembros de la banda e Igor cayeron al suelo de rodillas y algunos comenzaron a irse a los lados, ninguno era capaz de controlar esto. Lo único que podría funcionar en momentos así, era agarrarse de lo que sea, sin importar qué; al fin y al cabo, lo que debían hacer era evitar caerse al vacío e impactar contra el terroso suelo del inmenso bosque. Hubo ciertas personas que abrazaron con todas sus fuerzas las raíces estacas que aún se encontraban en el campo de batalla, solo que eran menos en comparación de cuando la pelea apenas daba inicio, esto se debía a cuando volvió Igor, pues regresó a la misma raíz madre algunas.
—¿¡Cómo diablos se atreven a hacerle eso a mi querida raíz!? ¡Son unos malditos detestables, agh! —preguntó Igor con notoria frustración. Con sus manos, se rascó la cabeza salvajemente mientras miraba a todos. No era broma decir que su sangre hervía del coraje, se veía muy molesto por la situación, pero no llegó a hablar mucho acerca del tema. En su mismo rostro, las venas se marcaron a más no poder. —Ustedes sí que son aburridos...
Luego de un momento de relajación y de varios ejercicios de respiración, este arremangó su camisa blanca manga larga, la cual no fue manchada en ningún momento, ni siquiera por la sangre de los que mató. Sin embargo, cuando pudo notar las miradas frías de los presentes, empezó a sentir una fuerte ansiedad que no fue capaz de controlar ni con respiraciones. Sonrió y soltó varias risas, sus ataques le causaban risa. Casi al momento de su ataque, alzó los brazos lo más arriba que pudo y, tras ello, agitó sus manos bruscamente.
El temblor cesó luego de unos segundos, ya todos podían calmarse un rato en lo que analizaban la situación. Desde una zona algo lejana a la de Igor, estaba Houston. "¿Ahora qué piensas hacer, hijo de perra?", pensó el barbudo agarrándose a lo que sea por mero miedo. Miró como su oponente agitó sus manos con desesperación.
Desde luego que Igor planeaba algo, solo era deducir el qué. Al recuperar la compostura junto a William, Steve miró el bosque al oír un extraño ruido, al igual que Houston, pero con la diferencia de que él lo miró del lado contrario. Resulta que Igor no tenía una sola raíz madre, sino que había más de donde salió eso. En el bosque, brotaron dos raíces gigantescas más que destruyeron todo a su paso, volviendo a causar un leve temblor.