21. Monstruo por monstruo

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La noche del 25 de julio, los vientos se azotaron en la ciudad

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La noche del 25 de julio, los vientos se azotaron en la ciudad. El mal clima se apoderó de los nocturnos cielos.

Mientras tanto, en la habitación número 4, Houston, el líder de la banda y nuestro protagonista, se encontraba acostado en su cama viendo el techo. -No puedo dormir-fueron sus palabras. -Esta cama es demasiado dura-comentó intentando acomodarse.

Decidió levantarse de su cama debido a lo incómoda que era. Molesto e indignado, miró sus pantalones y saco. Anteriormente, se había quitado el saco y los pantalones, tirándolos al suelo para poder dormir con mucha más comodidad. Obvio no le funcionó. Parecía haber planeado algo. Así que, recogió sus prendas y se las volvió a colocar, al igual que los zapatos. Tras eso, salió de su habitación. -Por fin tendré en que gastar este dinerito-mencionó recorriendo el pasillo largo. Por un breve momento, creyó escuchar gemidos, pero prefirió no hacerle caso.

El lugar que se supone era el hotel, estaba a oscuras, a excepción de la zona de recepción. Allí, en la única zona alumbrada, se encontraba (por fin) la recepcionista despierta y acomodando su zona de trabajo. A Houston no le importó en lo más mínimo esa mujer y solo pasó de largo. Al igual que él, la mujer solo lo ignoró.

Cruzó las puertas del hotel sin pensarlo dos veces y, tras ello, observó una inmensa luna de un color amarillento apoderarse de los oscuros cielos. -Tan bella como siempre-comentó acerca de la luna con un tono de amargura. -Mierda, hace frío.

Era de esperarse el profundo frío que había en las calles por los salvajes vientos. Incluso el aire acondicionado del hotel se sentía más caliente que el exterior.

Houston se aventuró hacia algún lugar con su cara de amargado y drogadicto de siempre. Él casi nunca sonreía, él no es de sentirse feliz. Mientras caminaba por las extrañas calles de la ciudad de los locos, notó lo vacía que se encontraban, no parecía haber nadie. Sin señales de vida en la ciudad, se preguntó algo acerca de la cena. -¿Pues a qué hora terminó la cena? Es más, ¿qué horas son? -cuestionó extrañado. Sin tener la menor idea sobre la hora, siguió con su camino.

Las calles, además de estar en un completo silencio, se veían completamente oscuras. Sí, había alguna que otra lámpara por el camino, pero en su mayoría todo era oscuridad y silencio.

Había varios detalles que se apreciaban más en la noche, como la enorme y exagerada cantidad de basura regada por doquier. -Vaya mierda, prefiero vivir allá en mi colonia donde tiran muertos a ver toneladas de basura todos los días-comentó asqueado.

Después de un rato de larga caminata y de varias opiniones negativas acerca de la ciudad, Houston se detuvo, parecía haber llegado al lugar donde quería llegar.

Sus ojos muertos se iluminaron por un instante al observar las letras brillantes de una tienda. Era como ver la luz al final del túnel. Mantenía un aspecto sumamente lúgubre, lo rescatable era su hermosa iluminación. "Abierto las 24HRS" decía el letrero de letras luminosas. -¿Por qué este lugar huele a tierra húmeda? -preguntó Houston a la nada. Al lado del local, se podía ver a un vagabundo usando una aguja en su brazo, inyectándose lo que parecía ser fentanilo. -Mínimo aquí no hay zombies por todos lados como en esa ciudad de Estados Unidos-comentó riéndose.

LA BANDAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora