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Gringo

Gorda, ¿Vos podrás quedarte conmigo hoy?

dios no

Gringo

Dale nena no seas mala.

Amor, tengo que estar en el campo de juego. 

Además, no sería raro que la kinesióloga acompañe al dt?

que por cierto, SUSPENDIERON

Gringo

Me chupa la pija el resto , vos te venís conmigo .

La ansiedad de Scaloni es, por lejos, un martirio para vos. Obligadamente terminaste sentada al lado de él en el palco contra Perú.

El ambiente era silencioso, no había nadie más que él y vos sentados en unos sillones. De vez en cuando, tu mirada recorría el perfil del técnico, que se veía tenso, muy tenso.

— La puta madre, qué mal que están jugando — murmuró mientras se tocaba la cabeza, pensando qué hacer. Aunque sabía que desde ahí mucho no podía hacer, más que mandarle algún mensaje a Matías Manna. Confiaba plenamente en su cuerpo técnico, pero la ansiedad lo estaba comiendo totalmente.

Te sentías rara teniendo estos pensamientos en un momento como este, pero lo que te calentaba ver a tu novio tan serio y enojado era de no creer. Lo veías con sus manos y aquella pulsera roja que colgaba de su muñeca, tocándose la cara, pensando. El silencio y la tensión eran lo que te provocaba la calentura que empezaba a aparecer lentamente en tu entrepierna.

Lionel era una persona extremadamente estructurada y respetaba su trabajo con una dedicación casi obsesiva. Esto significaba que la intimidad entre ustedes había quedado relegada a un segundo plano. Odiabas esa parte de él, ese "señor bien" que no dejaba que lo tocaras ni siquiera en los momentos más privados. Hacía casi un mes que no se daban ni un beso.

El entre tiempo llegó y con eso un Lionel yéndose rápido al baño. Te quedaste sola porque sabías que él necesitaba su momento. Cuando llegó simplemente se volvió a sentar dando paso a la otra parte del partido.

Tu mano se dirigió hacia el muslo de tu novio, quien sorprendido se asustó.

No detalle menor que durante el entretiempo, observaste las cámaras y sabías perfectamente cómo moverte para que nada se saliera de control.

— Mi amor, tranquilo. Ya metió un gol el Toro— le susurraste mientras apretabas suavemente uno de sus muslos, buscando darle algo de consuelo.

— No importa, hay cosas que no me cierran— respondió con un tono frustrado y con un movimiento hizo que retirarás la mano.

Te quedaste pensando durante unos segundos, observando cómo su pierna se movía ansiosamente. Sabías que necesitabas ayudarlo, y decidiste hacerlo de la manera que mejor conocían y la que más le gustaba.

Ambos seguían mirando el partido, y comenzaste a subir tu mano un poco más arriba. Sin embargo, Lionel te detuvo con una mano firme.

— Ni se te ocurra— dijo, su tono serio pero con un deje de sorpresa.

— Entonces, te calmas o te voy a tener que calmar yo— respondiste, manteniendo la determinación en tu voz.

Al momento que ibas a retirar tu mano, Lionel no te dejó. Te diste vuelta para mirarlo por unos segundos, viendo la lucha interna en sus ojos. Entendiste lo que necesitaba

Lionel Scaloni [One Shots]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora