LXXVII

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Val

Suga estaba a centímetros de mi cara con una de sus manos subiendo por mi pierna y la otra recargada en la mesa detrás de mi para impedir que escapara, mi respiración se aceleraba mientras más se acercaba.

-Siento que hay doble intención en esto- le dije cuando estaba a centímetros de mis labios -pero no me importa

Suga podría estar a punto de dispararme en cuanto cierre los ojos para besarlo y no me importaría, moriría si eso significara un beso más de esos labios.

-Solo quisiera tenerte aquí todo el tiempo- me dijo de manera lenta

Sus labios tomaron posesión de los míos de una manera agresiva y con un ansía que hasta ahora no había demostrado, sentí como sus manos recorrían el largo de mis piernas colocándolas al rededor de su cintura, su lengua invadió mi boca provocándome hasta hacerme jadear.

-Sr. Min no debería provocarme así- advertí ante el aumento de mi temperatura

-Me gusta provocarte así- su voz sonaba más ronca -me gusta ver la lujuria encendida en tus ojos- admitió quitando lentamente la ropa de mi cuerpo -y me encanta saber lo mucho que te calientas al pensar en mi

Sus labios bajaron a mi pecho al tiempo que uno de sus dedos invadía mi vagina haciéndome gemir ante la irrupción.

-También me encanta como gimes- me hablaba bajo al oído excitándome aun más

No supe en que momento quede desvestida, sus dedos eran más agiles y mi cabeza apenas si pensaba al tener sus manos explorando mi cuerpo.

Entre besos me volteó hacía la ventana y agradecí que los vidrios fueran oscuros.

-¿Pusiste el seguro?- pregunte al sentir como recargaba mi tronco en la mesa dejando un acceso completo a mi intimidad

-Claro que no- su tono era burlón -si alguien entra quiero que vean que eres mía y lo mucho que disfrutas serlo

-Nos meterás en problemas- parecía que mis palabras solo lo encendían más

Sentí como su eje se posicionaba en mi entrada, instintivamente recorrí mis caderas hacía atrás algo impaciente por tenerlo dentro de mi.

-¿Así de ansiosa estas?- otra vez ese tono burlón mientras jugaba con mi entrada pero sin llegar a penetrarme -te pregunte algo- dijo más serio

-Si- un sonido erótico abandono mis labios al sentir como empezaba a deslizarse dentro -estoy ansiosa por usted Sr. Min

Mi confesión tuvo su recompensa cuando Suga aumento la velocidad de sus embestidas, mi cabeza descansaba en la mesa y el frio de la mesa contrastaba con el calor de mi cuerpo, dentro de aquel camerino únicamente resonaban mis gemidos y el ruido de nuestras pieles chocando, hasta que un nuevo ruido resonó y ese era el de la mano de Suga azotando mi retaguardia.

-Mierda!- grite más por la sorpresa que por el dolor

-Si que le caíste bien al niño del audio

-¿Que?- genuinamente no entendía

-Mira allí- tiro suavemente de mi pelo -casi puedo jurar que te esta buscando

Apenas a un par de metros fuera de la camioneta Juan estaba volteando a todos lados y en efecto parecía estar buscando algo o a alguien

-Si tan solo supiera lo que estas haciendo- a pesar de la molestia en su voz no estaba siendo brusco conmigo

-No me importa- admití viendo como Juan se alejaba

-¿No te importa?

-Cres que me molestaría que supieran lo mucho que disfruto de que me hagas tuya- me pude de pie provocando que Suga diera un paso atrás -esto- dije volteando a verlo y sentándome en la mesa -es algo- lo atraje de nuevo hacía mi -de lo que me siento muy orgullosa

Volvió a arremeter contra mi zona ahora de frente mientras besaba mis labios, parecía que mi confesión le había gustado pues estaba manteniendo un ritmo casi bestial, tocaba un montón de puntos sensibles y ahora sus labios tapaban todos mis gemidos lo que vino perfecto porque se escucharon unos toques en la puerta del camerino.

-¿Hay alguien ahí?- esa era la voz de Juan -¿Val?

-¿Ese niño te esta buscando?- Suga si que había entendido la ultima parte

-No pares- pedí ignorando todo lo demás al sentirme tan cerca de la gloría

Claro que temía que Juan abriera la puerta y descubriera como es que mi idolo/jefe me estaba dando como cajón que no cierra, pero como había descubierto esa misma posibilidad me calentaba mucho más.

Por suerte Juan no entre y tampoco siguió tocando, justo a tiempo para que pudiera liberarme y escuchara a Suga maldecir en Coreano con su propio orgasmo.

-Estoy agotada- admití mientras me vestía y pude ver una risita de satisfacción de parte de Suga

-Puedes quedarte a dormir aquí- me señalo un sillón -al rato vendremos por tí

-¿Lo hiciste para que ya no saliera?- pregunte acusadoramente

No hubo respuesta de su parte, solo una sonrisa de suficiencia y un guiño coqueto para después salir ya vestido del camerino, era un tramposo pero aprovecharía mientras fuera mi tramposo.




7/8

La concubina de BTS (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora