CAPITULO 31

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JAULA DE CRISTAL

3 de abril del 2016

Lugar: desconocido

La poca luz de los focos en ocasiones dejaba de ser suficiente, el frio calaba los huesos del rubio, aun así, él había sido entrenado para soportar cosas peores, lograría salir, o al menos era lo que quería creer, la realidad era opuesta.

Incluso si lograba salir, lo atraparían, y no tendría una vida a la cual volver, para ese momento, la única razón por la que su hermana todavía no había actuado con desesperación para salvarlo, era que se había envenenado, o algo parecido. La puerta de metal fue abierta.

Sigue sin decir nada, ¿no es aburrido? –

Observó al pelinegro con molestia, si sus manos no estuvieran encadenadas a la mesa igual que sus pies al suelo, probablemente ninguno de los dos seguiría respirando.

Hay muchas cosas aburridas, te sorprendería saber cuánto ruido hubo en mi infancia, guardar silencio es casi nada... por cierto, agente, usted por el contrario si es un aburrimiento total–

Capitán Roden –

Para mi sigue siendo un agente, es lo que siempre debió haber sido... pero da igual, las torturas no se detienen nunca, la luz artificial confunde entre día y noche, y no me dejan dormir alterando el funcionamiento de mi cerebro... lo que trato de decir es que, el aburrido debería ser otra persona, no yo, visto desde mi punto de vista hay muchas cosas para no aburrirse –murmuró el rubio con simpleza

Compartir tus ventajas es solo una táctica arriesgada si quieres escapar –

¿es lo que crees? ¿una táctica? –rio sin gracia ocasionando que le dolieran las costillas, sin demostrarlo –Si quisiera escapar ya me estarían buscando, además, sé que solo soy un invitado VIP, ustedes la quieren a ella –

Cambio –murmuró el pelinegro para si –es diferente, en Londres, me apuntaste con un arma para que ella huyera, ahora no te preocupas ni siquiera por fingir lo contrario –

¿Hay razones para fingir lo obvio? –

Ambos quedaron en silencio, sin apartar la mirada del otro, del otro lado del cristal, los altos mandatarios prestaban atención a sus reacciones.

Saber... dime, ¿Alexandrei, tu vida vale el secreto obvio que guardas? Tu vida equivale a la atención de Ghost, la quiero a ella, pero... si no me funcionas no te necesito –

No –ordeno el sargento al ver como agentes hubieran interrumpido la conversación –hay un avance –murmuró ante los micro movimientos del rubio con ojeras, el cómo sus ojos claros parecían oscurecerse, al igual que su postura indiferente, había una reacción en sus emociones.

Si no te funciono deséchame, no tenemos tiempo para desperdiciar –

Esa no era mi respuesta –

No lo olvides Dylan, tengo el mismo entrenamiento que tú, y más, psicologimente, físico, mental, 45 días en recluido no me quitaran eso, tus torturas psicológicas tampoco –por un segundo su vista se enfocó en su reflejo, una mirada tan profunda como si pudiera observar a aquellos que permanecían detrás –y tampoco a los acosadores que creen que cansando mi cuerpo aflojaran mi lengua. ¿quieres respuestas? Moriré antes de decirte algo que valga la pena, a veces debes de darte por vencido –

La falsa calma del pelinegro se rompió, sujeto a su oponente por el cuello de la camisa acercándolo haciendo que solo el escuchara sus palabras.

Ellos quieren atraparla, yo solo quiero asesinar a la bastarda –

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