Suko - "Como hizo Icaro al caer"

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"¿Estás seguro?"

Había musitado hace tiempo, su madre.
En verdad, no lo sabía, sus sentimientos carcomian su cabeza y era en signo de confusión.
Amaba al hombre, ¿verdad?
Amaba a su novio, ¿verdad?
¿Por qué todo le era tan.. confuso?

Felicidad, sentía, pero una amarga felicidad; como si creyera que su destino era el estar solo hasta más adelante o, como si todavía ni estuviera preparado.
¿Qué debía hacer ante estos pensamientos y actos contra su voluntad?

El muchacho se centró en cepillarse mejor los dientes.

—Sí volvieras a ese momento, ¿lo aceptarías?

Su sonrisa y su respuesta fueron signo de todo acto de una "dulce " indulgencia.

—Creo que sí. —Respondió.

—El que ama, nada duda.

—El que ama, tiene miedo, madre. —

Desde sus sentimientos confusos, todo fue raro.
Se había enamorado anteriormente de una persona la cual hasta el mínimo detalle le contó pero, lejos de los aires de grandeza de esta, lo atacó con aires de odio.
Suko era un niño que, gracias a sus padres, podía comprender todo a la vez que detectar rápidamente su situación alrededor.
Más de una vez, se consolaba a sí mismos con palabras propias de un adulto.

"Será parte del crecimiento, no debo asustarme."

"Estaré inseguro, nada más que eso, si.."

"Concéntrate, Suko, separa tus emociones y analiza la situación. "

Aunque más de una vez sus progenitores fueron dueños de estas frases.

—Sueño con volar. —Finalmente rompió el silencio. — Pero temo de caer.

—Todos tememos, sin embargo, te incómoda la simple idea del que tengas que mostrar cariño o dar un beso. Te da ganas de hacerlo, pero no te sientes preparado. —Sabía que tenía razón y no había argumento alguno para refutarle. — Te preguntaré una cosa, hijo, ¿en tu anterior relación pasaba esto?

El silencio reino el alrededor.
No, antes no pasaba eso.
Un ex novio, un casi algo y ahora un novio. ¿Cómo no estar tan confundido si en plena adolescencia pasaba?
Por más que las frases claves siempre sean, <<Los adultos creen que siempre tienen razón>>
<<Nos generalizan, y no nos entienden>>

Él sabía que sus palabras eran reales.
La etapa de la adolescencia era típicamente conocida como las peores; nervios, cambios, problemas, descubrimientos... Y en el peor de los casos, quién no lograba adaptarse, el suicidio.

Tal vez teniendo todo eso en mente, sumado a que estaba en un momento de recuperación consigo mismo, era el por qué temía tanto de estar en relación.
¿Quién lo diría?
El primero fue un incomprendido que le hizo llorar y sentirse mal, pero el segundo fue el más cariñoso y quién más le destrozó hasta este actual punto.

Su mirada bicolor volvió a viajar por el rostro de su madre, con una mueca tristemente seria, o mero intento de ello.

—No.

El análisis minucioso de la mujer comenzó allí, sus ojos dorados paseando por el rostro y el nerviosismo de su hijo.

—¿Qué te pasa, Suko?

El muchacho tan solo desvio su mirada, apretando los puños.

—¿No era esto lo que querías?

—Claro que sí.. Pero a veces solo pienso que los dañare, que me falta camino por delante y la persona indicada la conoceré fuera de este núcleo, aún amando a mi pareja. —Tomó un suspiró.

Esta vez, fue su madre quién tardo en contestar.
Su figura esbelta se levantó de la mesa, y su mirada firme coincidió con una mueca de comprensión.

—Tienes voz. —Lo sorprendió. — Tienes algo que a tu padre le falto, y a mi me sobró. A lo largo de la vida, conoces a personas inevitablemente. Algunas te darán algo, otras te lo quitaran. Mira por tu bien, y escuchate a ti mismo, disfruta de tu relación sin temer miedo al mañana. Estás aquí, no en un futuro, si hace falta rechazar, rechazas. Si hace falta tiempo, se le da tiempo, y si hace falta cortar, cortas. Lo importante de esto, es que tanto tú como él sepan cuando es el comienzo y cuando será el fin. Las palabras y promesas eternas no existen, tampoco sus finales felices, así que no creas en un simple "Jamás nos separaremos". Si no me crees, mira como acabaste tú con tu antigua relación..  Tantas promesas y ninguno de los dos se animaba a decir un mísero "Me gustas", ¿por qué? Por miedo. Y el miedo corta alas, Suko, las corta rotundamente. Aprende a volar, no tan cerca del sol como Icaro, pero no tan cerca del abismo  que allí te esperara Apolión. —Le dio la espalda antes de comenzar a caminar para servirse u café.  — Todo se hace con esfuerzo, hijo, no tiene sentido forzarte a nada. Las promesas se cumplen si uno se esfuerza, no si perdurarán para siempre o no. Sin hablar de las fuertes secuelas que pueda dejar eso. Ahora desayuna tranquilo, y ve a la escuela, o se te hará tarde.

El muchacho quedó insólito ante sus palabras, pero siguió sus órdenes.

Cómo hizo Icaro al caer. —Cap 1.

Su rostro era impecable, facciones elegantemente amables.
Se podría confundir con mujer a simple vista, pero su cuerpo y voz lo delataban de forma sutil.
Portaba consigo una mochila azul marino, acompañado de un desordenado atuendo negro.
Sus ojos inocentes mediante suspiraba y entraba a la clase.
Estaba ilusionado por estudiar, desde luego, pero sus miles de preguntas lo atormentaban.

Si hubiera sido por él, se hubiera quedado ese día en su casa, abrazado por su madre mientras que su papá iba a llevar a sus otros hermanos.
Visualizar la escena de él entre los brazos de su progenitora, le hizo caer pequeñas lágrimas que con suerte nadie vio.
Pronto sería interrumpido por uno de sus amigos, Zaeri.

—¡Hey, Suk! —Le llamaba cariñosamente. — ¿Qué tal te va con tu novio?

Aquella pregunta lo hizo sonreír.

—Bien.

. . .

_-Yumi-Lathrtrid-_

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