XVIII

12 1 0
                                        

Tao se escabulló por aquel estrecho pasillo haciendo su mejor esfuerzo por evitar las balas que LuHan parecía no querer detener. Se ocultó detrás de un gran muro de hierro, apretando sus labios con fuerza para distraerse del dolor en su brazo.

─Tao, eres increíble. Una maldita cucaracha astuta... Pero no vas a poder darme lucha por mucho tiempo. ─El joven escuchaba atentamente las palabras del vampiro. Observó su brazo derecho, tomando con tanta fuerza como pudiera la manga de su camisa, arrancándola para poder envolver su herida, y de esta forma detener un poco el sangrado.

─¿Por qué no te rindes? ─Hablaba LuHan con la voz rasposa e intimidante, mientras sus pasos podían percibirse perfectamente sobre el hierro. ─Este es el lugar que estabas buscando, además... ─Aquella breve pausa hizo a Tao sudar frío, su respiración se encontraba agitada, y sus oídos comenzaban a doler por el constante sonido de las bombas impactar contra el submarino.

─¡Dijiste que somos amigos! ─Exclamó sorpresivamente el vampiro, tomando al joven por el cuello con todo el afán de lastimarlo. ─¡Aceptaste ser mi amigo, ahora cumple con ello! ¡Ah!

Las palabras de Luhan terminaron con un jadeo lastimero, sus ojos rojos y desorbitados fueron a parar a su vientre. Tao había logrado encajar en él aquella navaja que había encontrado en su habitación, cortesía de YiFan. Aunque desde el momento en que vio aquella afilada cuchilla, deseo con lo más profundo nunca usarla, en ese momento se sentía bastante aliviado de haberla tomado.

Sin darle tiempo de reaccionar al chico volvió a puñalar su estómago, a la vez que daba una patada lo suficientemente fuerte para que el castaño lo soltará, apenas logrando caer de pie.

─¡Tao!

Aquellas palabras fueron pronunciadas más como un gruñido bestial, del cual el rubio no se tomó el tiempo de presenciar.

Podía sentir sus piernas comenzar a volverse pesadas, pero aún así se exigió correr con todas sus fuerzas. Los túneles de aquel submarino comenzaban a parecerle infinitos, lúgubres, cansados, pero no sé detendría, o al menos no, hasta lograr encontrar una salida.

Su corazón ya golpeaba con demasiada fuerza contra su pecho, ya era incapaz de distinguir entre sí aquel sonido era su corazón bombeando sangre o si se trataba aún de aquellas destructivas bombas. Pero a pesar de ello, su mente aún estaba enfocada en una sola cosa: YiFan.

Sus pensamientos y cordura se aclararon, cuando una nueva explosión se hizo presente, más grande, más abrumadora. Todo el submarino retumbó y se sacudió como un buen terremoto. Las piernas de Tao finalmente sucumbieron, y terminó cayendo de rodillas con un gemido lastimero.

─Ah... ¡No! ─El submarino colapso, no por completo, pero si gran parte de este, lo suficiente como para que pareciese que Tao estaba a punto de caer al fin del mundo.

A como pudo, se sostuvo de lo primero que encontró, siento este un proyectil añejado perteneciente al mismo submarino.

─N-no... Tengo que encontrar a YiFan...─Su otra mano se extendió con la intención de alcanzar alguna otra cosa de la que pudiera sostenerse, pero sus intenciones se vieron interrumpidas, cuando una mano agresiva se colgó de su muñeca, y un peso extra cayó sobre su espalda.

─Taozi... ─Aquel apodo y el caliente aliento sobre su oreja le hizo sentir un escalofrío recorrer toda su columna; la voz de LuHan sonaba rabiosa, ya no había dulzor, ya no había calma, solo había una voz ronca y sedienta de sangre. ─Prometiste que te quedarías conmigo, ¡Ahora cumplelo!

─¡No! ─Se atrevió a responder con fiereza. Giró su rostro con la intensión de poder observar al joven vampiro, llevándose una sorpresa nada grata. LuHan tenía las escleróticas de sus ojos totalmente rojas, su rostro comenzaba a deformarse, a cada segundo que pasaba, su apariencia humana iba desapareciendo.

𝘖𝘜𝘙 𝘗𝘈𝘙𝘈𝘋𝘐𝘚𝘌 ↷ 𝘒𝘳𝘪𝘴𝘛𝘢𝘰⏐𝖠𝖣𝖠𝖯𝖳𝖠𝖢𝖨𝖮́𝖭⏐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora