Los proyectiles apuntaban directo y sin pesares hacia los vampiros que volaban alrededor de ellos. Con el pasar de los minutos, poco a poco una pequeña guerra se fue formando, cuando más vampiros llegaban al pequeño pueblo, atacando a diestra y siniestra, pero no solamente se trataba de vampiros extranjeros, ahora inclusive los vampiros residentes comenzaron a contraatacar, yendo de la mano de sus humanos vecinos.
SeHun comenzaba a sentirse algo cansado y abrumado, pero cada que bajaba su escopeta, un nuevo vampiro se abalanzaba sobre él, y esto era lo que no le dejaba detenerse, ni siquiera para poder tomar un corto respiro. En ese momento, no se sentía en condiciones para estar en medio de una guerra, no cuando su mejor amigo estaba allá afuera, sin saber exactamente el estado en el que se encontraba, o si estaba vivo.
SeHun no podía hacer nada, no podía hacer nada más que pensar en Tao. Golpeó justo en la cara a uno de los humanos se había ido directamente hacia él, y un poco aturdido por el sonido de las bombas explotando a su alrededor, corrió a refugiarse detrás de un integrante de su equipo, uno de los varios que llevaba un robot como armadura, supuestamente una nueva arma que habían diseñado para enfrentarse de forma más efectiva a los vampiros.
Se dejó caer sobre la nieve, observando como el cielo comenzaba a oscurecer aún más. Su estómago se encontraba revuelto y su cabeza punzaba con fuerza, nunca se había sentido tan vulnerable en medio de una batalla, pero todos esos problemas recientes estaban comenzando a golpearle con fuerza. La única fuente de alegría que tuvo toda su vida ya no estaba con él, durante cinco meses no había sabido nada de Tao, y aún se sentía preocupado, el saber que, supuestamente, Tao estaba en aquel pueblo, no terminaba de tranquilizarlo, porque no lo había visto con sus propios ojos.
Cerró sus ojos con pesar, recargándose contra una de las piernas del robot que aún seguía inmóvil detrás de él, protegiendo al resto de su equipo. Suspiró con pesadez, sintiendo como toda su preocupación caía sobre sus hombros, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas frustradas, y justo cuando estas resbalaban por sus mejillas, hubo un pequeño ruido en su cabeza, que le hizo tensarse nuevamente.
─Tao... ─Susurró, y se levantó con rapidez. Por un simple impulso, se giró en dirección al gran submarino, solo para apreciar, con sus avellanados ojos, como aquel gigante metálico explotaba. Aquella tierra cubierta por la nieve tembló estruendosamente, y una ráfaga de viento caliente y frío los desestabilizo un poco.
Cubrió su rostro por instinto, sintiendo su corazón bombear con fuerza, como si supiera que aquella explosión era un peligro para Tao, y dejándose guiar por su corazonada, comenzó a correr hacia allá, haciendo su mejor esfuerzo para evitar a aquellas personas y vampiros que no se detuvieron ni siquiera con aquello.
Narsha observó con el ceño fruncido al chico, y dio una señal notoria a algunos de sus aliados.
─¡Vamos, chicos, hay que seguirlo! ¡Cúbranlo! ─Y tras esta indicacion, todos se pusieron en marcha, siguiendo los agiles pasos de SeHun, disparando y atacando a cualquier obstaculo que se presentará ante ellos.
Narsha llevaba con ella una espada de plata, este artefacto tenía un trasfondo especial para ella, pero nunca lo admitiría. La había reservado para el momento preciso, el momento en que pudiese terminar con la vida del vampiro gobernante. Una sonrisa triunfadora se pintó en sus labios, SeHun iba con ella, porque en el fondo, aquella maniática mujer sabía que su clave para encontrar a Tao sería el joven.
Corría, corría como si su alma dependiera de ello, y casi que lo hacía, al castaño no le importaba si sus piernas comenzaban a quemar, si se tropezaba y caía, no se detendría, hasta poder encontrar a Tao. Y como si sus plegarias fueran escuchadas, logró ver a lo lejos como una cabellera rubia salía del agua. Los ojos de Sehun brillaron como estrellas en una luz de esperanza y felicidad.
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𝘖𝘜𝘙 𝘗𝘈𝘙𝘈𝘋𝘐𝘚𝘌 ↷ 𝘒𝘳𝘪𝘴𝘛𝘢𝘰⏐𝖠𝖣𝖠𝖯𝖳𝖠𝖢𝖨𝖮́𝖭⏐
FanfictionLa existencia de los vampiros solo hizo que el mundo se fragmentara y se encerrara en una guerra de nunca acabar. Los humanos abandonaron parte de la vida común, con la intención de lograr una distinguida diferencia entre ellos y los vampiros. Los...
