XXIV: THE END

13 1 0
                                        

Las mejillas de Tao estaban completamente húmedas, pero sus lágrimas se habían detenido, tal vez eran las últimas que tenía por dar. Todo aquello que le había contado YiFan, era una historia que nunca se habría imaginado.

Su mirada se mantuvo sobre la sonrisa moribunda del vampiro, quién acariciaba su rostro aún con tanta delicadeza. Instintivamente se inclinó contra su toque, sabiendo que lo extrañaría tanto. Esas miradas, esas sonrisas, esos pequeños detalles, su voz cuando le llamaba de forma cariñosa, las incontables noches en que había tocado el piano a su lado.

─Hey... No llores más... ─Sintió nuevamente sus mejillas húmedas gracias a la voz ajena. Sus lágrimas se habían vuelto tan ligeras, que por un momento genuinamente no se había dado cuenta que aparecieron de nuevo. ─No hace falta que llores... Esto lo hice por ti, lo hice... Porque te amo...

Aquellas palabras en lugar de ayudar, solamente empeoraron las cosas. Tao sollozó de forma inevitable, recostando su cabeza sobre el pecho de YiFan, derramando lágrimas como si de eso dependiera su vida.

Las palabras ajenas rondaban por su cabeza sin cesar. Amor. Eso era algo que no había experimentado de forma tan genuina como ahora. Una parte de él se sentía confundida, ahora que sabía todo, ese amor del que YiFan podía hablar, tal vez no era nada más que las sombras del viejo amor que él sentía por su madre. Y aquella idea apretujaba su corazón de una forma tan dolorosa.

Pero, cada que veía los hermosos ojos verdes del mayor, había un brillo particular que le hacía empujar esa idea a lo más profundo de su ser. Todo este tiempo que habían pasado juntos, era tiempo suficiente para que YiFan lo conociera, para que ambos se conocieran. Cada uno pudo ver, incluso, el secreto más profundo del otro, aún si había sido en los últimos minutos de alguno de ellos.

El pelinegro colocó su mano sobre la rubia cabellera del menor. Quería grabar en su memoria el rostro de Tao, claro, pero no quería que esa imagen fuese su pequeño panda llorando de forma desconsolada. Por lo que, con la poca fuerza que le quedaba, se sentó sobre el fresco césped, logrando que de esta manera el chico volviera a erguirse.

─FanFan, yo... ─Talló sus ojos con el dorso de su mano, soltando un suspiro ligero para dejar ir todas sus emociones. ─No quiero perderte... No quiero que mueras...

Su voz salió ronca y quebradiza, aun cuando quería mantener el control total de sus emociones, eso le era imposible, al menos en ese momento, la idea de que perdería a la persona que más le ha amado en su vida, le dolía como si le clavaran un millón de estacas en el corazón.

El ojiverde sonrió, llevando su delgada mano al rostro ajeno, levantando este con delicadeza. Aún cuando la comisura de sus labios estaba manchada de sangre, aún cuando su mano temblaba ligeramente, aún cuando el estar erguido le producía tanto dolor, sonrió. Le dio una cálida sonrisa a Tao.

─No quiero que mi último recuerdo seas tú llorando... Esos bonitos ojos que tienes no deberían estar así de rojos. ─Murmuró, dejando escapar una risa que parecía más un soplido. El menor sonrió levemente, consiente de lo que el mayor intentaba hacer. ─Después de tanto tiempo... Pude volver a sonreír gracias a ti... Tao... Le regresaste un brillo tan especial a mi vida, lograste que yo volviera a sentirme completamente vivo...

Aunque las palabras le pesaban en la lengua, decidió gastar el poco aliento que le quedaba, expresando la gratitud y amor que sentía por el joven. Debía admitir que en un inicio, lo vio como la copia perfecta de Liling, le parecía tan surreal, pero decidió que podría quedarse con él para tener la viva imagen de su amada, que equivocado estaba.

Ahora, cada que veía sus profundos ojos, su tierna sonrisa, cada que le escuchaba hablar, quejarse, luchar, ya no podía ver a nadie más que no fuera él; ZiTao. Era tan diferente a su madre, era incluso más especial... YiFan amaba aún más a Tao, de lo que llegó a amar a Liling.

𝘖𝘜𝘙 𝘗𝘈𝘙𝘈𝘋𝘐𝘚𝘌 ↷ 𝘒𝘳𝘪𝘴𝘛𝘢𝘰⏐𝖠𝖣𝖠𝖯𝖳𝖠𝖢𝖨𝖮́𝖭⏐Donde viven las historias. Descúbrelo ahora