Día 20: Hormonas / Apoyo

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Despertó repentinamente, y al ver el cielo nocturno, supo que aún era de madrugada. La cama estaba vacía, ni su hijo ni Anubis estaban a su lado así que se levantó y bajó; encontrándolos cerca de la chimenea. Anubis mecía al bebé de un lado a otro, mientras este parecía estar volviendo a dormirse.

—¿Por qué estás aquí abajo? —preguntó Simo.

—No quería despertarte. Le di de comer, en un momento se dormirá —respondió Anubis, con un evidente cansancio. Las ojeras bajo sus ojos mostraban cómo esa expresión alegre y enérgica se desvanecía lentamente por el agotamiento de cuidar a su hijo.

Simo se acercó, tomó al bebé y guió a Anubis hacia el sofá hecho de pieles de animales. Ambos se acomodaron; Anubis se recostó al lado de Simo, usando su cuerpo como apoyo para sentirse más cómodo, mientras el soldado sostenía al bebé, que parecía estar aún más a gusto con su presencia.

No pasó mucho tiempo antes de que ambos se quedaran dormidos, abrazados por los brazos protectores del soldado finlandés.

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