Los inevitables sintomas de usar drogas.

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—Atsumu me va a sacar canas de todo el puto círculo cromático.

—Solo sexo.

—Se traen algo muy fuerte ellos dos.

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Abrió los ojos y se quedó mirando por unos minutos a los ojos amarillos, sintiendo la calidez de la mano ubicada en su espalda, intentó que su respiración fuera lo menos agitada y lo más suave posible con el objetivo de no despertar a su pareja, pero en un minuto se dió cuenta de que fue sin éxito al sentirlo quitar la mano y al ver sus ojos verdes abrirse.

Ahí cayó en cuenta, los ojos amarillos que vio hace un segundo, que se aparecieron en su mente la noche anterior cuando alcanzó el clímax, no eran los ojos verdes de Sato.

Intentó no pensar en eso.

—¿Te vas tan pronto?

—Me tengo que bañar, y desayunar.

—No hagas el trabajo y ya.— Se quejó, lo intentó agarrar para devolverlo a la cama pero Kenma dió un paso atrás mientras se ponía la camisa.

—Eres un irresponsable.

—Así me amas.

—Si, lastimosamente, nos vemos el lunes.

Intentó no pensar en nada mientras caminaba a su apartamento, y fue la peor caminata de su vida, porque en el camino se dio cuenta de que se le habían quedado las llaves, y porque lo de no pensar en nada no le salió nada bien, hasta que vió a Oikawa.

—...Buenos días.— Dijo Tooru, Kenma saludó con la mano y luego miró a Oikawa de arriba a abajo, tenía el cabello enredado y hecho un desastre, la camisa al revés, unas ojeras que solo demostraban que no había dormido en toda la noche, y una cara de placer que ni el encuentro incómodo le pudo quitar.— Está muy linda... la mañana.

—Si.— Después de otro silencio incómodo los dos se quedaron mirándose, Kenma volvió a hablar.— ¿Tienes llaves?

—Salí apurado y se me quedaron.

—Claro, cosas que pasan.— Volvieron a asentir incómodamente y Oikawa tocó el timbre.

—¿Ya le dijiste a Kuroo lo de esta noche?— Asintió en silencio.— Es a las siete.

—Ya se, ya hablamos de esto el jueves que pusieron el trabajo, y ayer que decidimos que nos iría mejor hacerlo todos juntos como un grupo de estudio.— Respondió Kenma, Oikawa volvió a timbrar.

—...¿Como estuvo tu noche?

—Bien, ¿la tuya?

—En un cuarto de escobas, pero fue interesante, repetiría.

—¿Por qué en un cuarto de escobas?

—Iwa-chan comparte cuarto con Ushiwaka, yo con Tsumu, así que tenemos que encontrar lugares alternos.— Volvió a timbrar ahora con más insistencia.— Estas despeinado.

—Tu también.

—¿Quien es el pedazo de imbécil timbrando un sábado a las diez de la madrugada?— Preguntó Atsumu mientras abría la puerta, hubo un silencio incómodo en el que los miró a los dos.— ¿Me están diciendo que fui el único que durmió solo, como un perro callejero?

—No, yo no dormí.— Con ese comentario Oikawa se ganó un golpe en la frente.

—¿Y Akaashi?

—Si hacen silencio podrán escuchar los armoniosos ronquidos de Bokuto.

Apartamento 512Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora