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—¡No sé si te das cuenta con el estúpido que estás!
—¿Del Lorax?
—Y si te invito una copa y me acerco a tu boca.
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Unas manos cálidas acariciaban cada rincón de su cuerpo mientras le besaban con fervor el cuello y la clavícula, su espalda se estrellaba contra la cama de una manera rítmica y oleadas de placer lo invadían una y otra vez, agarraba con fuerza la cabecera de la cama intentando no mover tanto el colchón por miedo a que la cama chocara contra la delgada pared haciendo ruido.
Cerró los ojos llevando su otra mano al cuello del contrario para acercarlo, presionó sus labios contra los de el para amortiguar sus gritos y gemidos, un par de ojos amarillos y entrecerrados aparecieron en su mente justo cuando alcanzó el clímax y gimió en voz alta, antes de taparse la boca.
Luego todo su cuerpo se relajó, el rubio se acostó a su lado, lanzando el preservativo usado en una caneca al lado de la cama.
—No siempre te tienes que tapar la boca, me gusta escucharte.— Comentó Sato, jugando con su cabello.
—No quiero que tus compañeros me escuchen, las paredes son delgadas.
—¿Quieres que te compre algo de desayuno?— Kenma suspiró, buscando su celular, el cual nunca había perdido, solo lo había olvidado en el apartamento de Sato el día que habían peleado. No tenía batería, y sabía que la tenía ese día, probablemente su pareja había revisado el celular sin darse cuenta de que lo estaba descargando.
—No, debería regresar a mi apartamento, ¿que horas son?
—Casi la una de la tarde.
—Definitivamente tengo que volver a mi apartamento.— Su novio asintió, estirándose y levantándose de la cama para vestirse mientras lo miraba taparse con la cobija.
—¿De verdad te vas a tapar para vestirte después de lo que acabamos de hacer?— Se burló.
—Si, no me mires.— Se terminó de vestir, la mirada de Sato aún fija sobre el y ambos salieron del cuarto.
Otra puerta se abrió, revelando a Yamaguchi con una camisa que no se veía para nada de su talla y a Tsukishima que estaba sin camisa.
—¿Yamaguchi?
—¿Kenma?— Los dos se saludaron incómodamente, otra puerta se abrió, ahora de esta salieron Hanamaki y Matsukawa.
—¿Matsukawa?
—...Buenos días.
—Es la una de la tarde.
—...Buenas tardes.
—Podemos simplemente irnos y no hablar de esto nunca.— Propuso Kenma y todos asintieron, saliendo del apartamento por turnos y diciendo despedidas incómodas.
Entro a su apartamento y encontró a Oikawa sentado en el sillón con un buzo puesto y música a todo volumen saliendo de su celular mientras cantaba con un inglés atropellado, Atsumu estaba sentado a su lado y por alguna razón estaba sosteniendo un tazón lleno de hielos sobre su cabeza y Akaashi estaba recién levantado mirándolos fijamente, inseguro de como manejar la situación.
—Voy a necesitar algo de contexto.
—Atsumu está...— Keiji suspiró y miró al teñido.— ¿Me recuerdas que estás haciendo?
—Me estoy enfriando las ideas.
—¿Y por qué te estás enfriando las ideas?— Interrogó Akaashi, que hablaba con el mismo tono con el que le hablaría a una persona internada en un psiquiátrico.
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Apartamento 512
FanfictionCuando su padre lo envió al internado de Tokio y lo sacó de su equipo de voleibol, Atsumu estaba seguro de que su vida habia terminado, o así era hasta que conoció a sus compañeros de cuarto; el ruidoso y extrovertido Oikawa Tooru, al cual ya conocí...
